Ni ilusos ni desilusionados

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Por Carlos Tercero

La política no es espacio para ilusos; luego entonces, no caben los desilusionados. Por meses, años, las tendencias, las señales, las formas y símbolos políticos, así como el ánimo del sistema, se expresaron abierta y contundentemente: Es Claudia. El proceso interno de selección de la próxima candidata presidencial de Morena, eufemísticamente llamada “Coordinadora de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación”, es solo parte de la sagaz estrategia de comunicación política concebida magistralmente por el mismísimo creador del “Movimiento”.

Participar en dicho proceso consistía claramente en posicionar y legitimar. Los primeros en entenderlo fueron las y los Gobernadores de Morena al trasladar el peso de sus fuerzas vivas, de sus simpatías y estructuras a favor de quien, en la encuesta, era la respuesta. No hay que ser un estudioso de la estadística para reconocer lo que implica el consultar a 12,500 personas en un país de 126 millones (es el 0.010%) y aun tomando en cuenta que, solo eran considerados aquellos en el padrón electoral, de alrededor de 98 millones, la cifra queda en 0.013%, que nos arroja un tamaño de muestra ínfimo y ligado de manera directamente proporcional al nivel de confianza de la encuesta.

Por el contrario, quienes parecieron confundirse con las reglas del juego interno, fueron los propios contendientes, y aquí me refiero únicamente a los de Morena, ya que Fernández Noroña y Manuel Velasco, hábilmente se reposicionaron en el tablero nacional y se catapultaron al primer círculo de la doctora Sheinbaum. Del ex Secretario de Gobernación, resalta su lealtad incondicional al proyecto y a su amigo; de Monreal, su habilidad para afrontar sinsabores sin hacer gestos y con ello intentar hacerse del gobierno de la CdMx, tarea en la que parece haberse adelantado García Harfuch.

El ex Canciller es caso aparte, pues hablamos de que hoy pareciera gravemente desilusionado, pero es muy claro que por ningún motivo se le puede considerar iluso. Marcelo Ebrard, ha sido por décadas parte del sistema, ocupando posiciones relevantes en la época del PRI; fue discípulo de Manuel Camacho Solís, con quien construyó el efímero Partido de Centro Democrático; ha presidido instancias de seguridad, lo que conlleva operar áreas de inteligencia; como Jefe de Gobierno del Distrito Federal, fue calificado como el mejor alcalde del mundo; ha sido el responsable de la política exterior y relaciones diplomáticas de México; y en más de una ocasión, precandidato a la Presidencia de la República; y ahora resulta que lo “chamaquearon”, que ilusamente pensó que iba a ganar la contienda interna de Morena, que está desilusionado; ello solo puede ser por decir lo menos, inconcebible, pues no se puede sorprender así, a un hombre de Estado, un hombre del sistema.

Estamos ante una ruptura, una histriónica rabieta política, o bien, ante una jugada del más sesudo nivel, que anticipa movimientos opositores y tendencias del entorno electoral. Solo el tiempo dará luces sobre la realidad de las tácticas de contienda política que se estarán ejecutando en el Proceso Electoral Federal, ya iniciado por el INE.

Pronto seremos testigos del curso, del movimiento político que decida –o acuerde– Ebrard y cómo ello impactará en la sucesión presidencial. En ocasiones el amigo que más ayuda, es el que juega en el bando contrario. Sacrificarse por el sistema, por el proyecto, o constituirse en un rebelde con causa, suele ser bien recompensado.

Entretanto, México madura democráticamente y avanza por la vía progresista de un camino de siete décadas que pasó del reconocimiento constitucional del derecho al voto de la mujer, a la posibilidad real de que una mujer sea votada como Presidenta de la República. Y en esa misma ruta, se acelera la actividad política en los procesos de sucesión en la Ciudad de México, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán; donde sujetos a la paridad de género, comienzan a tomar delantera las y los aspirantes que sin tibieza, durante el proceso interno, abiertamente hicieron propio, replicaron el sentir del “Movimiento” y pronunciaron: Es Claudia.

3ro.interesado@gmail.com