Quebradero

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Se puede poner peor

Por Javier Solórzano Zinser

La violencia del martes en Jalisco y Guanajuato y en las carreteras federales muestra la fuerza de las organizaciones delincuenciales y su capacidad de respuesta en ciertas zonas del país.

Lo que se sabe es que se estaba llevando a cabo una reunión entre algunas destacadas cabezas del CJNG cuando las autoridades las descubrieron, lo que vino a provocar un sinnúmero de enfrentamientos y de actos vandálicos en donde las tiendas Oxxo llevaron mano de nuevo.

Tendremos que esperar a la información oficial para saber qué fue lo que pasó el martes negro. Por ahora hay más dudas que certezas sobre la forma en que se llevó a cabo el operativo sin que haya claridad sobre si las autoridades tenían en el radar o si se encontraron con ella de manera fortuita.

El tema de nuevo será la forma en que se llevó a efecto el operativo. Es inevitable referirse al “Culiacanazo” ante el que era claro visto a la distancia que todo salió mal, a tal grado que el objetivo llamado Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo, fracasó y fue liberado en la mismísima cochera de su casa en medio de una virtual toma por parte del Cártel de Culiacán. Ovidio terminó por pedirle a sus seguidores “que todo estaba resuelto”.

En el martes negro ya quedó claro que las dos cabezas presentes no fueron detenidas. Habrá que ver qué explicaciones se dan de lo que se hizo, pero, sobre todo, conocer los resultados del operativo.

Todo indica que podríamos estar ante un nuevo operativo fallido por parte de las Fuerzas Armadas, lo que vuelve a poner en la mesa el cuestionamiento sobre las estrategias que en materia de inteligencia debieran tener.

Crucemos lo sucedido el martes con lo que se debatió ayer en el Parlamento Abierto sobre la Reforma Electoral en la Cámara de Diputados. El subtema fue “Seguridad, combate a la violencia, prevención de la intervención del crimen organizado en los procesos electorales y nulidad de las elecciones”.

Lo relacionamos porque va quedando cada vez más clara la presencia en algunos procesos electorales de la delincuencia organizada. Los desplantes como el del martes negro muestran no solamente la fuerza y capacidad de respuesta, también son prueba del dominio que tienen los cárteles sobre el territorio en algunas zonas del país.

Este dominio se traduce en una influencia en procesos electorales, como se vio en Sinaloa en el 2021. La delincuencia organizada no sólo actúa en materia de narcotráfico, trata de personas, secuestros y muchos actos delictivos más.

Desde hace tiempo está, de forma directa o indirecta, influyendo de manera determinante en los procesos electorales. Ayer se planteaba en diputados que este tema está entre nosotros como nunca antes y que se tiene que llevar a cabo una acción de prevención, la cual pasa por la transparencia de los partidos y por acciones en materia de seguridad que compete al Estado y no a los institutos y tribunales encargados de la instrumentación y revisión de los procesos electorales.

En las pasadas elecciones más de 30 precandidatos o candidatos murieron por hechos violentos. Muchos más de plano se hicieron a un lado para evitar las agresiones no solamente contra ellos sino también a sus familias.

Los partidos políticos tienen mucho que ver en todo esto. En sus afanes de ganar a como dé lugar no colocan ningún tamiz para seleccionar a sus candidatos, lo que lleva a que se cuelen personajes cargados de intereses y que muy probablemente en los hechos y en la práctica no tengan nada que ver con los partidos que los postulan.

En medio de un muy interesante debate, la referencia a lo sucedido el martes negro resultó inevitable. La delincuencia organizada se ha ido metiendo en los procesos electorales, las cosas andan mal y se pueden poner peor.

RESQUICIOS

Quién esconde o cómo se esconde el presunto asesino de los sacerdotes jesuitas y del guía de turistas en Chihuahua. Han detenido a sus cuates, a su familia, a sus vecinos, pero de El Chueco ni sus luces.

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