Tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió este lunes el oeste de Colombia, el presidente Abelardo De la Espriella declaró el desastre de carácter nacional para atender la tragedia que ha cobrado la vida de decenas de personas.
La decisión se tomó luego de una reunión en la sala de crisis de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) en la que se evaluaron todas las afectaciones por el terremoto, que deja emergencias principalmente en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío.
Este estado de emergencia es un mecanismo que permite al presidente de la República adoptar medidas excepcionales cuando, como en este caso, ocurren crisis graves e inminentes que amenazan la economía, el orden social, el ambiente o la estabilidad del país.
Se reportaron hasta el momento al menos 111 muertos, más de 80 heridos de gravedad y derrumbes de casas y edificios.
A poco más de un mes de los sismos que sacudieron a Venezuela -de 7,2 y de 7,5-, un terremoto de magnitud 7,4 en Colombia volvió a sembrar preocupación en la región. La proximidad entre ambos países llevó a especular sobre una posible vinculación directa entre los episodios. Sin embargo, desde el ámbito científico explican que los dos procesos ocurrieron bajo contextos geotécnicos muy distintos.