Los cómplices
Por Javier Solórzano Zinser
Además de que no hay tiempo para cambiar las reglas con las prepreprecampañas, ningún partido tiene la voluntad de hacerlo.
Más bien hacia afuera manifiestan sus singulares buenas intenciones, pero si se analiza a detalle el asunto acaban por apelar a que cada partido debe de tener cuidado en la elección de sus candidatos, como un tema interno.
En sentido estricto ya no hay nada que hacer. Si hubieran querido hacerlo lo hubieran hecho antes, porque no se puede cambiar la ley electoral 90 días antes del inicio del proceso, el cual empieza el primer día de septiembre.
En algunos estados han hecho lo que han querido. Presumen algunos que, solicitando licencia a su cargo, particularmente los legisladores, se cumplen con los requisitos de ley para establecer que están siguiendo las normas, siendo que lo único que están haciendo es dejar en claro su aspiración.
No va a cambiar nada, porque ya no hay tiempo de nada. Lo que van a hacer ahora es poner un conjunto de requisitos para tratar de que las y los suspirantes presenten algo así como cartas de buena conducta para poder ser registrados.
Como le decíamos hace algunas semanas, López Obrador puso el ejemplo. No podemos decir que mal ejemplo, porque si alguien quiere ser candidato a un cargo de elección popular debería poder manifestarlo al momento en que lo considere.
Lo que pasa es que por las muchas experiencias que se han tenido de tiempo atrás, se legisló para evitar que no aparecieran las “cargadas” u otros mecanismos, que lo único que hacían era colocar candidatos, sin que mediara ley alguna, con una enorme ventaja, porque el aparato político estaba detrás de ellos.
El PRI lo hizo durante mucho tiempo. Se sabía quiénes iban a ser candidatos con años de antelación. El PAN también hizo su parte, sobre todo con Vicente Fox, quien se la pasó todo su sexenio como gobernador de Guanajuato como precandidato a la Presidencia.
Lo que se buscaba con legislar sobre precampañas era evitar exactamente lo que hoy está pasando. Se trataba de que nadie partiera con alguna ventaja en tiempos de la hegemonía del partidazo, los cuales andan de nuevo apareciendo.
La clave está en los mecanismos de observación, rendición de cuentas y transparencia que los candidatos y particularmente los partidos deben seguir.
Algunos suspirantes desde hace tiempo se han tratado de hacer ver y valer donde quieren participar. Es un juego brutalmente hipócrita, porque, como ha pasado en Chihuahua, una suspirante ofrece servicios de toda índole a las comunidades bajo argumentos que en términos generales no tienen asidero en términos de bases legales.
No queda claro quién puso la infraestructura para que los senadores con licencia ofrecieran servicios en diferentes comunidades a través de camionetas, en donde está establecido el nombre y las intenciones políticas.
El caso de Chihuahua ha sido el más mediático. Pero hay muchos otros de diferentes partidos, que, con más o menos recursos, acaban por la misma línea, difícilmente quienes lo hacen desconocen la ley.
Tendremos días de julio y agosto al límite. Ya llegará septiembre y se podrá echar a andar por la libre. Ya vendrán las quejas por lo que ha pasado estos días en que todos se han dedicado a hacer lo mismo.
El siguiente periodo ordinario de sesiones está obligado a cambiar la ley y que el juego se abra, y que estén claramente establecidas las reglas que no terminen por andar beneficiando sólo a quienes hoy gobiernan.
A ver qué hacen el INE y el TEPJF con las quejas que vienen. Le adelanto, poco o nada, y dirán que no hay bases que les permitan actuar.
Unos y otros gritan, pero en el fondo son cómplices.
RESQUICIOS.
Javier Calzada, de Voceros Migrantes en Denver, es severamente crítico en contra de los consulados mexicanos en EU. Dice que no cumplen con la comunidad nacional, lo cual es reflejo de lo que está haciendo el propio gobierno mexicano, Houston es un claro ejemplo de ello, “lo único que nos queda es que se vaya Trump”.