Nuevo puente Boca del Río-Alvarado quedó en manos de ICA, constructora ligada a obras con sobrecostos, retrasos, deficiencias constructivas y falta de transparencia

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La construcción del nuevo puente Boca del Río-Alvarado, una de las obras insignia del gobierno de Rocío Nahle García, fue adjudicada a ICA Constructora, empresa con casi ocho décadas de historia que, tras sobrevivir a una profunda crisis financiera, ha resurgido como una de las principales beneficiarias de los megaproyectos de infraestructura del gobierno federal, varios de ellos envueltos en cuestionamientos por sobrecostos, retrasos, deficiencias constructivas y falta de transparencia.

La Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) otorgó el contrato de la licitación LO-89-Y24-930007995-N-6-2026 al consorcio conformado por ICA Constructora, S.A. de C.V., Desarrolladora de Infraestructura Puerto Escondido, S.A. de C.V. y Controladora de Operaciones de Infraestructura, S.A. de C.V., por un monto de mil 295 millones 891 mil 868 pesos, IVA incluido.

El fallo fue emitido el 15 de mayo de 2026, el contrato se firmó el 29 de mayo y los trabajos iniciaron formalmente el 17 de junio.

El proyecto contempla un puente de 1.35 kilómetros sobre el río Jamapa, con cuatro carriles de circulación, además de un malecón y un boulevard que conectarán Boca del Río con Alvarado. La obra deberá concluirse en un plazo de 15 meses.

La apuesta de Nahle

Al anunciar la adjudicación, la gobernadora Rocío Nahle destacó que ICA presentó la mejor propuesta técnica y económica entre cinco participantes y defendió su experiencia en proyectos como el Tramo 4 del Tren Maya, la Refinería Olmeca-Dos Bocas y la construcción de grandes puentes en Quintana Roo.

Sin embargo, precisamente esas obras constituyen algunos de los proyectos de infraestructura más controvertidos de los últimos años en México.

Del orgullo de la ingeniería mexicana a la quiebra

Fundada en 1947 por el ingeniero Bernardo Quintana Arrioja, Ingenieros Civiles Asociados (ICA) llegó a convertirse en la mayor constructora de América Latina.

Su historial incluye la construcción de obras emblemáticas como el Metro de la Ciudad de México, el Estadio Azteca, la Central de Abasto, autopistas, presas y hospitales.

Pero ese liderazgo se desplomó hace una década. En 2015 la empresa suspendió pagos de deuda tras acumular severos problemas financieros derivados de un elevado endeudamiento, la caída de la inversión pública y diversos proyectos deficitarios. La compañía ingresó a concurso mercantil y logró sobrevivir únicamente después de una compleja reestructura financiera concluida en 2018.

Desde entonces ha reconstruido su cartera de contratos principalmente mediante proyectos impulsados por los gobiernos federal y estatales.

Participación en los megaproyectos más cuestionados

El contrato en Veracruz se suma a una serie de obras estratégicas en las que ICA ha tenido participación durante los últimos años.

Uno de los principales fue el Tramo 4 del Tren Maya, entre Izamal y Cancún, un proyecto que ha sido objeto de críticas por organizaciones ambientalistas y especialistas debido al impacto sobre ecosistemas, modificaciones constantes al proyecto ejecutivo, incrementos presupuestales y cuestionamientos sobre la viabilidad económica de toda la obra.

La empresa también participó en la construcción de la Refinería Olmeca de Dos Bocas, uno de los proyectos emblemáticos de la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador y cuya puesta en operación ha estado marcada por sucesivos retrasos respecto a los plazos originalmente anunciados, un costo que se multiplicó varias veces frente a la estimación inicial y una producción de combustibles que ha avanzado de manera gradual por debajo de las expectativas generadas al inicio del proyecto.

A ello se suma su intervención en la rehabilitación de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, después del colapso ocurrido en mayo de 2021 que dejó 26 personas fallecidas. Aunque ICA no participó en la construcción original del tramo elevado que colapsó, sí fue contratada para formar parte de los trabajos de reforzamiento estructural y reconstrucción, una obra sometida a un intenso escrutinio público por las exigencias de seguridad y transparencia derivadas de la tragedia.

Un historial que genera expectativas

La adjudicación del puente Boca del Río-Alvarado coloca ahora a ICA al frente de una de las inversiones más importantes del gobierno de Rocío Nahle en materia de infraestructura.

Si bien la empresa cuenta con experiencia en obras de gran escala, su participación reciente ha estado vinculada a proyectos que han enfrentado fuertes críticas por problemas de planeación, incrementos de costos, retrasos en su ejecución o cuestionamientos técnicos.

Ello coloca un reflector adicional sobre la construcción del nuevo puente sobre el río Jamapa, cuyo desarrollo será observado no sólo por su relevancia para la movilidad de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río-Alvarado, sino también por la necesidad de que la obra se ejecute dentro de los tiempos previstos, con transparencia en el ejercicio de los recursos públicos y con estándares de calidad que eviten que se sume a la lista de proyectos cuya ejecución ha sido objeto de controversia.