Matemáticas

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Por Darío Fritz

El poder de los números está en su precisión. Es su diferencia con la elasticidad de las palabras. En su supuesta frialdad nos incomodan, no podemos hacernos hacia un lado u otro, es como una camisa de fuerzas. Ya su interpretación o manipulación recorren otro camino. Ellos por sí solos hablan, descubren, concluyen, desbaratan, aniquilan. Arruinan.

Por los números sabemos que el estado destina del presupuesto público para salud, 2.9% del PIB, la mitad de lo que recomienda como mínimo la OMS. El servicio deficiente de la salud pública ha obligado a recurrir a la medicina privada a 63% de la población en México. Hay una enfermedad aplastante, como los mismos números, que si no fuera por su invisibilidad, tendría mayor repercusión: 107,000 personas mueren al año por diabetes, cuando los homicidios, con mayor impacto público alcanzan a 32,000 al año, ha publicado la académica Viridiana Ríos, en No es normal. Un consumo de 163 litros de refresco al año por persona explica en parte la enfermedad. También el sobrepeso u obesidad en el 72 por ciento de adultos y en 43 por ciento de los infantes.

Por los números sabemos que la educación global avanzada se ubica en el punto 78 sobre un estudio de 170 países, con datos a la baja, de acuerdo con el Índice de Progreso Social 2024 (IPS), sobre el cual se basan datos de este artículo. El INEGI ha reportado que 2% de 15 millones de infantes de 5 a 11 años no asistían a la escuela en 2022.

Por los números sabemos que la calidad ambiental no ha mejorado en diez años, ubicada en el lugar 92. Así, se han perdido 2,088,500 hectáreas, de 2001 a 2021, según la Profepa, el equivalente a 14 veces la superficie de la Ciudad de México. Esto cuenta parcialmente la destrucción reconocida por ONGs, de 6, 658 hectáreas para la construcción del Tren Maya. La cifra de personas desaparecidas por la defensa del medio ambiente y de sus territorios desde 2006 a 2023 alcanza a 93 personas, 20 de ellas desde 2018, de acuerdo con una investigación periodística. Y 31 asesinados en 2022.

Por los números tenemos la certeza de que 114,653 personas no pueden estar con sus familiares o amigo, porque se registran como desaparecidas. La violencia es reconocida por 70.1 % de las mujeres que la han experimentado en su vida, y el 39.9 % de esa violencia proviene de una pareja. La violencia le costaba al país, 18.3 por ciento de su PBI en 2022, es decir 230,000 millones de dólares tirados a la basura. La seguridad del país recibe recursos del Estado que alcanzan a 1.2% del PIB -el promedio en la OCDE a la que pertenece el país destina 3%-, pero en realidad la cifra es mentirosa, sólo reciben 0.49 por ciento, el resto se va a obras de infraestructura bajo control de las fuerzas armadas -Tren Maya, AIFA, entre otras-. En 2021 se calculaba que sólo uno por ciento de los crímenes era resueltos por la autoridad: 90 por ciento no se denunciaba por desconfianza, un tercio de los hechos denunciados no se investigaban y 16 por ciento era por acuerdo judiciales o de las víctimas con la autoridad que paga resarcimiento, como suele ocurrir en los casos en que media la CNDH con las fuerzas armadas.

La precisión de los números no suele reemplazarse con intentos por desmoronarlo con nuevos números que los reparen y desagravien. Negarlos u omitirlos es la respuesta corriente. Y el problema es que los matemáticos no llegan a gobernar. Ya se sabe, las matemáticas suelen estar en números bajos entre los estudiantes que son evaluados.

@DaríoFritz