Quebradero

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De la “contención” a la detención

Por Javier Solórzano Zinser

Guatemala, Honduras y El Salvador podrán cambiar gobiernos, pero no significa que ello sea sinónimo de transformaciones; gobiernos van y vienen y los problemas se agudizan y se enquistan.

Son naciones que viven en medio de la pobreza, la violencia y en muchas de sus comunidades prevalece la ley de los terratenientes y bandas, como la Salvatrucha, y las que bajo su amparo o sin él han venido surgiendo.

Una de las causas medulares de la migración se debe a que la gente vive al límite. Las familias les piden a sus hijos que se vayan, que no se queden, que hagan lo que sea con tal de no exponerse a las bandas delincuenciales. Los migrantes saben que al salir y recorrer su país termina por ser un riesgo de grandes proporciones, también saben que recorrer México es un problema de mayor dimensión, es el verdadero riesgo que llega a estar entre la vida y la muerte.

Se debe ubicar en el tema migratorio lo que se vive políticamente en la región. Los gobiernos de EU y México han colocado a la economía como el centro de atención para atacar la migración y está claro que las razones políticas son cada vez más importantes.

Las condiciones políticas en muchas comunidades de estas naciones son de una violencia tal que ha llevado a una descomposición social que rompe cualquier posibilidad de convivencia.

Sin duda se necesita dinero, inversión y generación de empleos, pero es prioritario tener en el radar la relevancia de buscar procesos de reconciliación porque se ha vivido en medio del odio, la violencia, el rencor, la violencia de género, la pobreza y la impunidad absoluta.

Los aparatos de justicia son parte de la imposición y control de terratenientes, bandas delincuenciales e incluso gobiernos locales que los utilizan para imponer sus reglas y condiciones.

El Gobierno mexicano no se puede permitir una nueva falsa salida como ocurrió con la gestión de Trump. Los escenarios se llenaron de promesas y en particular desde nuestro país se asumió una actitud pasiva que lo único que hizo fue postergar la situación, la cual hoy está al límite.

La migración ha aumentado porque en muchos casos no hay manera de quedarse en el lugar de origen, pero también porque de manera perversa se hace ver a quienes quieren migrar que hay condiciones para ello lo que al final no es otra cosa que un engaño de los líderes y oportunistas que llevan a los migrantes con la delincuencia organizada y con “polleros” a quienes poco o nada les importa la vida de hombres y mujeres que ponen en ellos su esperanza y su dinero.

El problema que tenemos en la frontera sur se ha agudizado por la ausencia de protocolos y por la falsa idea de que el Gobierno quiere proteger a los migrantes de las bandas delincuenciales.

La violencia ejercida no para y es falso que se esté castigando a quienes la ejercen para detener a los migrantes. Ayer nos decía el activista de migrantes en Tapachula, Luis Villagrán, que lo que dijo el Presidente respecto a que dos agentes de migración habían sido cesados por ello no es cierto.

En un documento en nuestro poder de la Función Pública se asegura que “esta autoridad administrativa emitió un acuerdo de Archivo por Falta de Elementos toda vez que de la investigación realizada, no se desprendieron elementos suficientes de convicción jurídica para determinar faltas administrativas a servidores públicos adscritos al INM”. (30 agosto 2021).

El Gobierno mexicano ha pasado de la “contención” a la detención y en muchos casos a la violencia. Estamos cerca de la tentación de crear campamentos de refugiados en medio de una crisis, como decíamos ayer, que ya tiene tintes de humanitaria.

RESQUICIOS.

¿Qué tanto trascienden las decisiones del TEPJF y del INE? Lo decimos por las multas al Presidente, a la encargada del tribunal presidencial en que se ha convertido “Quién es quién en las mentiras”, el vocero de la Presidencia, el director de Cepropie y la maestra Delfina cuando andaba por Texcoco.