La implosión de Morena está consumada

Share

Por Ruby Soriano

 En uno de los peores momentos que vive el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), se consumó la salida de Luisa María Alcalde como dirigente nacional para dar paso a Ariadna Montiel quien llega cobijada con la mano presidencial.

El gran ausente, el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya quien representa en este momento, el tema incómodo para un partido que durante años navegó con la bandera anticorrupción, misma que hoy yace desgarrada y en el piso, por toda la cadena de excesos y líneas de investigación que apuntan no sólo a corrupción, sino a actos de criminalidad tolerada desde gobiernos y poderes legislativos y judiciales.

El congreso morenista reflejó esos vacíos que son difíciles de simular cuando hay rupturas fuertes al interior de un movimiento político.

Tal parece que la figura de Andrés Manuel López Obrador está vigente sin tanta fuerza como en el pasado. Como parte de esa herencia de poder, Andrés Manuel López Beltrán no fue mencionado entre los asistentes, ni tampoco se le abrió espacio en el presídium.

Ahí estuvo para cuidar su coto de poder, un poder a todas luces disminuido y sin el arrastre de los tiempos en que los consejos morenistas eran el vil reflejo de una militancia exultante.

En los tiempos actuales, Andy reflejó mucha seriedad incluso muecas de incomodidad frente al discurso de una Ariadna Montiel que parece llegar con estrategias de hace 20 años, al adelantar que se repartirán 30 millones de ejemplares del periódico de Regeneración en hogares mexicanos.

Como si el adoctrinamiento diera resultados mágicos con sólo leer un libelo político.

La implosión de Morena no puede negarse ante toda la fragmentación que se aprecia en el interior, donde la cena de negros es la marca de la casa, frente al abierto riesgo que algunos de sus militantes e integrantes de su consejo enfrentan por presunta colusión con organizaciones de la delincuencia organizada.

En un momento de su discurso, la nueva Presidenta de Morena se atrevió a decir:

«Si tenemos certeza de que alguien cometió un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no será candidato para las elecciones de 2027».

¿La gran pregunta es cómo le hará Morena para garantizarnos que sus candidatos no están salpicados de corrupción, cuando hoy este partido muestra que en 2018 y 2024 una gran parte de sus campañas y victorias fueron patrocinadas con dinero opaco y con una abierta presunción de procedencia ilícita por conectar con organizaciones criminales?

En el consejo morenista se observó la herencia de López Obrador a través de la presencia de su hijo Andy López, de su hermano José Ramiro López Obrador y de un Adán Augusto López. Todos ellos, con el rostro adusto, evitando el foco y dando paso al silencio que dice muchísimo.

El futuro de Rubén Rocha Moya, uno de los gobernadores más cercanos a López Obrador ha inclinado la balanza hacia quienes han tomado las nuevas riendas.

La lucha interna en Morena inició desde hace tiempo, sin embargo, el riesgo de las traiciones es inminente.

Rocha es el inicio para destapar públicamente cómo y con qué dinero, pactos y recursos ganó Morena no sólo país, sino cientos de bastiones de poder que, con el paso de todos estos años, fueron cedidos para negocios de personajes innombrables y organizaciones delictivas.

 

@rubysoriano     @alquimiapoder

www.alquimistasdelpoder.com

 losalquimistasdelpoder@gmail.com