*El rector de facto presumió “transformación” en su informe, pero omitió el conflicto que mantiene paralizada la Facultad de Medicina de Ciudad Mendoza; tampoco anunció su renuncia, como se especuló durante la semana
Entre discursos sobre “transformación integral” y “excelencia”, Martín Aguilar Sánchez presentó este viernes su Informe de Labores 2025-2026 como rector de facto de la Universidad Veracruzana (UV), sin hacer frente a algunos de los problemas más graves que atraviesa la máxima casa de estudios del estado y mientras los indicadores externos ponen en entredicho la narrativa triunfalista de su administración.
Ante el Consejo Universitario General (CUG), Aguilar Sánchez sostuvo que la UV “camina hacia la excelencia” y presentó como principales resultados una matrícula superior a 96 mil estudiantes, 387 programas educativos y una inversión de más de 202 millones de pesos en infraestructura. El discurso siguió la línea del programa 2025-2029, denominado precisamente “Por una transformación integral hacia la excelencia”.

Pero uno de los indicadores que permiten contrastar el discurso es el ranking Webometrics de enero de 2026, en el que la Universidad Veracruzana aparece en el noveno lugar nacional, detrás de la UNAM, el Tecnológico de Monterrey, el Cinvestav, el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad de Guadalajara, el Tecnológico Nacional de México, la Universidad Autónoma Metropolitana y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. A escala mundial, la UV se encuentra en el sitio mil 385.
La posición adquiere relevancia porque durante administraciones anteriores la institución llegó a mantenerse entre las primeras cinco o seis universidades mexicanas en diferentes mediciones. Un análisis publicado en 2025 documentó que la UV había descendido hasta el noveno sitio en otra clasificación nacional, después de haber ocupado el sexto apenas un año antes y de haber alcanzado el quinto lugar durante la administración de Sara Ladrón de Guevara.
El contraste internacional tampoco favorece demasiado a la retórica de la “excelencia”. En el QS World University Rankings, la Universidad Veracruzana pasó del rango 1201-1400 en 2023 y 2024 al escalón 1401+ en 2025. Para la clasificación de América Latina y el Caribe 2026, aparece entre los lugares 151 y 160 de la región.
Asimismo, Martín Aguilar fue totalmente omiso sobre la crisis de la Facultad de Medicina de Ciudad Mendoza, cuyas instalaciones permanecen tomadas por estudiantes desde el 1 de septiembre en protesta por carencias que difícilmente encajan en el concepto de “excelencia” repetido desde Rectoría.

Los alumnos han denunciado falta de insumos y equipamiento, laboratorios que no pueden operar adecuadamente, material obsoleto, deficiencias de infraestructura, problemas con servicios básicos, falta de profesores y docentes que presuntamente no cuentan con el perfil requerido para algunas asignaturas. También demandan transparencia respecto del manejo de los recursos del programa Pro-Mejoras y la destitución del director de la facultad.
La protesta cumplió más de una semana sin una solución. Una reunión de más de siete horas entre estudiantes y representantes de la Universidad terminó sin acuerdos sobre uno de los puntos centrales del conflicto: la salida del director. Los jóvenes denunciaron además que los funcionarios enviados por la institución no tenían capacidad suficiente para resolver sus principales demandas.
Incluso antes de que se instalara la negociación, estudiantes reclamaban que Martín Aguilar no había atendido personalmente sus solicitudes de diálogo. Alrededor de 750 alumnos permanecían sin clases por el paro, mientras desde Xalapa la Rectoría administraba el conflicto mediante comunicados y representantes.
Este mismo viernes, estudiantes del área de Ciencias de la Salud en Xalapa denunciaron que, casi un mes después del comienzo del ciclo escolar, existen grupos de Medicina, Enfermería, Odontología y Nutrición que no cuentan siquiera con la mitad de los profesores necesarios, por lo que amagaron con tomar las instalaciones la próxima semana.
A la porra
Desde el lunes pasado comenzó a circular la versión de que Aguilar aprovecharía la sesión solemne del Consejo Universitario General y la presentación de su informe para anunciar su salida de Rectoría.
Desde la propia Universidad se operó durante la semana para desmentir esa posibilidad y se insistió en que Aguilar mantendría el programa diseñado para el periodo 2025-2029. Finalmente así ocurrió.
No hubo renuncia ni anuncio de separación. Martín Aguilar concluyó su informe instalado en la Rectoría que retuvo mediante la ilegal prórroga de su mandato. Y hasta porristas llevó, con pancartas de “apoyo espontáneo” a su gestión.
