Por Martín Quitano Martínez
«Cuando dejas de ver a tu rival político como un ciudadano con ideas diferentes
y empiezas a verlo como un enemigo de la patria, la deshumanización ha comenzado.»
Martha Nussbaum
La presidenta de la cabeza fría pareciera que ha dejado de serlo. Los gestos de profunda incomodidad, la sonrisa congelada, las imágenes de un rostro descompuesto. El salto verbal inmediato hacia la intolerancia y la descalificación, para enfrentar manifestaciones que le son adversas, momentos en los que pierde la sonrisa y la compostura que supuestamente merece la investidura presidencial. Los contextos son variados y aun en ambientes controlados la molestia aparece. Las mañaneras son ejemplo diario de una pérdida cada vez mayor del control de sus emociones.
Los sucesos y noticias nacionales, como muestras de nuestros problemas y taras sociales no son evidencias menores. El calibre de los asuntos que aparecen desde espacios donde la alegre y optimista visión de la transformación no llega, acomoda circunstancias que la presidenta prefiere decir que desconoce, minimizarlas, o de plano burlarse de ellas. Los espacios en los cuales pareciera sentirse cómoda se reducen, se achican ante la calamidad que ha representado la simulación, la construcción de un relato que cada vez se sostiene menos.
Como por ejemplo la perorata presidencial del supuesto segundo informe, tan lleno de evasiones de la realidad, tan lejano de un mínimo ejercicio de rendición de cuentas, de un prudente sentido de autocrítica. Más difícil entender los informes en las entidades, organizando recorridos y convocatorias multitudinarias que rompen con la austeridad que pregonan, pues se documentan descarados e innegables operativos de acarreo para llenar los ojos del poder con ofensivas simulaciones sin diferencia de los prianistas que critican desde la demostrada falsa superioridad moral.
Perdida la cabeza fría presidencial y sin una base sólida de buenos resultados, van dando tumbos refriteando las culpas de los cada vez más lejanos gobernantes anteriores, con palabras agobiadas por sus fantasmas del pasado, un día sí y otro también, como subterfugio para escaparse de la imagen que saben que proyectan.
Se niegan a verse con su presente roto, cuando fueron el rostro de la supuesta esperanza de México. Por eso buscan el pacto que sea para esconderse como en el retrato de Dorian Gray, que les permita ocultar las cicatrices y malformaciones que sus actos les producen y aferrarse sin éxito a mantener el rostro limpio y joven de una esperanza ya carcomida por las traiciones, las mentiras y los robos.
Han pasado los días, meses y años, que ya han vuelto a los que ahora gobiernan parte de un pasado duro de nuestra vida presente y con ello, parte de los referentes de una cancelación de mejores futuros para nuestro país. Son hoy por hoy representantes de quehaceres descompuestos, fincados en las ambiciones, ya no solo por el poder sino manifiestamente por el dinero, por las vidas que tanto, y con razón, pueden señalarse de personajes sin escrúpulos que aprovechan los espacios y presupuestos públicos para beneficios privados, mostrándolos como desvergonzados y cínicos.
La cabeza fría presidencial se pierde, porque el incremento de la inconformidad y la crítica la saca de quicio. Porque ellos mismos han destruido su supuesta superioridad moral, que no se conjuga con la vida, las acciones, dichos y hechos de sus principales referentes, incluida primeramente la de su líder máximo, que a la luz de lo mostrado, solo dejan claro que efectivamente son diferentes ya que salieron peores.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
La apuesta del sistema educativo de la transformación tiene consecuencias, seguimos cayendo, allí están los datos de la prueba PISA 2025
X: @mquim1962