Quebradero

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El problema no son los ciudadanos

 

 

Por Javier Solórzano Zinser

La clave para que las elecciones del 2027 y las de cualquier año salgan lo mejor posible no sólo pasa por la participación ciudadana a la que se le convoca a que vote como parte de un derecho y una obligación.

Los problemas serios tienen que ver con que los actores políticos y las instituciones electorales, las cuales deben responder acorde a la ley y se deben comportar de manera civilizada, en muchas ocasiones han quedado a deber.

El problema no son los electores. Habrá quienes perteneciendo a partidos políticos y con intereses abyectos traten de sacar raja a como dé lugar, pero, reiteramos, los electores no son el problema. Las dificultades empiezan y terminan en los partidos y las instituciones que son las que eventualmente descomponen el proceso.

El electorado va a las urnas tomando seriamente su decisión y sufraga por su opción para la gobernabilidad de su país y su entorno.

El proceso electoral es un largo camino. En los últimos años han sido los propios partidos los que han alterado las cosas echando a andar, entre muchas otras cosas, precampañas antes de que el proceso empiece de manera oficial.

Esto es lo que hemos visto y vivido a lo largo de estos meses. Todos reclaman, pero al final es una suerte del juego que todos jugamos en donde se critica al de junto y se hace lo mismo que el de junto.

No van a cambiar mucho las cosas a partir del inicio del proceso electoral, el cual inició ayer. Lo que va a suceder es que se abrirá más el juego y los partidos empezarán a tener batallas internas en la definición de sus candidaturas.

Los partidos están dispuestos a cualquier cosa con tal de ganar. Es cuestión de ver lo que ha hecho Morena desde 2018, como en otro tiempo lo hizo el PRI y hasta el PAN. A los morenistas no les ha importado a quién postulan con tal de sumar poder, en los hechos hemos visto situaciones tramposas e ilegales que provocan un riesgo real para la democracia y para la decisión de los electores.

Desde que la llamada 4T está en el poder, han venido haciendo cosas de este tipo en diversos procesos electorales. No se ve cómo puedan perder buena parte de su presencia en todo el país. Mucho se ha dicho que en buena medida se debe a la intrascendencia en la que ha caído la oposición, pero también tiene que ver con todo lo que ha hecho el Gobierno y el trabajo en territorio, independientemente de la búsqueda de rentabilidad entre los ciudadanos, con tal de mantener la gobernabilidad.

Una parte son los partidos y lo que hagan los gobiernos, tanto federal como estatales. Sin embargo, no es sólo eso donde hay que detenerse. En los últimos años, las instituciones electorales han sido cooptadas por la mayoría, lo que ha creado un clima de desconfianza entre la oposición y en la ciudadanía incertidumbre y desconfianza.

El INE ha venido tomando decisiones que por ahora no se alcanza a apreciar en su trascendencia. Ya se va vislumbrando que vamos en línea directa a problemas que no va a ser fácil poder solventar. La mayoría gobernante no puede manejar a su antojo los aparatos del Estado, como son las instituciones electorales.

A pesar de ello es lo que ha venido haciendo en lo que llaman la construcción del nuevo régimen. De manera paulatina han ido cooptando las instituciones, al tiempo que han desaparecido de un plumazo muchas otras, las cuales permitían e investigaban la transparencia, la lucha contra la opacidad en diversas áreas, entre las cuales se encontraban las que tenían que ver con la democracia, la participación y, por ende, las elecciones.

El reto electoral es colectivo. Todos prometen un jardín de rosas, pero llegarán los arrebatos con tal de ganar.

RESQUICIOS.

La comisión del INE que se encargará de revisar el currículo de los candidatos, particularmente si tienen una relación con la delincuencia organizada, puede acabar como chivo expiatorio. En muchos casos no hay manera de saberlo, no se sabe dónde empiezan unos y dónde otros.