Por Juan José Llanes
De acuerdo con los documentos que se dieron a conocer, el gobierno de Veracruz le pagó casi 230 mil pesos a la escritora Sabina Berman para que dictara la conferencia “Mujer y Poder” y presentara un libro en Boca del Río y Xalapa.
La información desglosa que a la escritora le pagaron de honorarios 200 mil pesos, cantidad a la que se le añadió el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que tiene una tasa del 16% y que asciende a 32 mil pesos. De ahí sale la cantidad bruta de 232 mil pesos. Cabe recordar que el IVA es un impuesto que se traslada; esto es, lo paga el que contrata el servicio (en este caso, el Gobierno de Veracruz), lo entrega al que vende el producto o servicio, y éste lo traslada al SAT.
Lo que me llama la atención es que a Berman el gobierno de Rocío Nahle le define un Impuesto Sobre la Renta del 1.25%. Por eso le retuvo (por concepto de ISR) solamente 2,500 pesos.
No especularé más, aunque hay material para ello: Berman comparte raíces con la Presidenta de México y se ha definido ella misma como simpatizante de la izquierda (aunque asegura que no es militante del partido en el poder). Así, esa afinidad con la izquierda la ha cristalizado en entrevistas (a mi parecer, a modo) que la escritora le ha hecho a la titular del Poder Ejecutivo Federal y a otros miembros de Morena.
Me llama la atención porque cuando -muy de vez en cuando- el gobierno de Veracruz paga una condena judicial a un trabajador (al que previamente lastimó) decide aplicarle una tasa del 35% de ISR.
Para llegar a ese punto, un trabajador (que, por ejemplo, fue despedido injustificadamente de su empleo) debe demandar y someterse a un juicio largo, cansado y desgastante, ante instancias jurisdiccionales (como el Tribunal o la Junta de Conciliación y Arbitraje) que se desviven por no agraviar al gobierno del Estado; después, tienen que someterse a otro calvario: el de la ejecución. En esta parte, los Derechos Humanos de los justiciables terminan violados, como lo han definido fallos del Poder Judicial Federal, en particular, el derecho fundamental de Acceso a la Justicia y a la Tutela Jurisdiccional Efectiva.
Y cuando, por fin, el gobierno de Veracruz ya no tiene más remedio que pagar, decide aplicar una lógica confiscatoria traducida en la tasa más alta del ISR, que le permite al régimen rebanar un trozo de lo que debe.
Esto es: el gobierno de Rocío Nahle tiene -de facto- dos tasas de ISR: la de los amigos del régimen, como Sabina Berman (1.25%), y la que aplica a aquellos a los que decide castigar por atreverse a demandar al gobierno y exigirle que cumpla fallos judiciales (35%).
Me pregunto si el SAT estará de acuerdo con ese ISR simbólico; me pregunto si la simpatizante de “izquierda”, Sabina Berman, sabe que a ella, por dictar dos conferencias, le pagan sus honorarios casi libres de impuestos, y a los trabajadores a los que se les debe dinero, les aplican la tasa más alta, y me pregunto si la Presidenta Sheinbaum sabe de las tasas impositivas que se aplican en Veracruz sobre impuestos federales a personas como la escritora Sabina Berman (que es un ejemplo elocuente de la libertad de expresión ejercida “sin excesos”) .
Irónicamente, el libro que vino a presentar la escritora (“Los billonarios desaparecen”, editado por Grijalbo) es “un libro que desenmascara el poder económico y su papel en la desigualdad global”, como se planteó en una entrevista que le dio Berman a otro periodista cómodo, Jenaro Villamil, y que se transmitió en la plataforma gubernamental Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (visible aquí: https://www.facebook.com/SPRMexico/posts/versionesp%C3%BAblicas-jenaro-villamil-conversa-con-sabina-berman-sobre-los-billonari/772069155491426/)