Un presunto centro clandestino para el procesamiento y comercialización de combustibles robados fue localizado en el municipio de Coatepec, Veracruz durante un operativo encabezado por fuerzas federales, en coordinación con áreas de inteligencia y personal de Petróleos Mexicanos (Pemex).
De acuerdo con información difundida este miércoles por el comunicador Carlos Jiménez (C4), elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, personal de Inteligencia, efectivos de la Guardia Nacional y trabajadores de Pemex ubicaron un predio que contaba con la infraestructura necesaria para refinar, preparar y comercializar derivados de combustible de procedencia ilícita.
«En este predio de Coatepec tenían todo para refinar, preparar y vender derivados de combustible robado. Elementos de Defensa, Inteligencia, Pemex y Guardia Nacional hallaron todo esto. Esperan a la Fiscalía General de la República para que asegure todo lo decomisado», publicó el comunicador en sus redes sociales.
Hasta la tarde de este martes, ninguna dependencia del Gabinete de Seguridad ni la Fiscalía General de la República había emitido un comunicado oficial sobre el operativo, por lo que se desconocen el volumen de hidrocarburos asegurados, las características del equipo localizado y si hubo personas detenidas durante la intervención.
Veracruz, nuevamente en la mira por el huachicol
El hallazgo vuelve a colocar a Veracruz como una de las entidades donde operan estructuras criminales dedicadas no solo al robo de hidrocarburos, sino también a su procesamiento ilegal.
El caso recuerda la minirrefinería clandestina localizada en junio de 2025 en la zona de Coatzacoalcos-Moloacán, donde autoridades federales descubrieron una instalación que producía diésel artesanal, nafta ligera, solventes y aceites tratados sin permisos ambientales ni de operación. Aquella planta representaba un alto riesgo para el entorno ecológico y evidenció la sofisticación alcanzada por las organizaciones dedicadas al huachicol.
El aseguramiento en Coatepec ocurre apenas unos días después de que la Fiscalía General de la República desmanteló una refinería clandestina en Reynosa, Tamaulipas, donde fueron asegurados cerca de cuatro millones de litros de hidrocarburos, tanques de almacenamiento, redes de tuberías, motobombas, plantas generadoras y otra infraestructura industrial de gran escala.
Especialistas en materia energética han advertido que este tipo de instalaciones requieren conocimientos técnicos avanzados, inversiones millonarias y personal con experiencia en procesos petroquímicos, lo que refleja la evolución de las organizaciones criminales dedicadas al robo de combustibles y su capacidad para operar complejas plantas de procesamiento al margen de la ley.