De memoria. (Regulación)
Por Javier Solórzano Zinser
No es la primera vez que se intenta regular, o algo parecido, a los medios de comunicación, a lo que ahora se suman las redes y ya les echaron el ojo también a los periódicos.
La publicidad siempre ha estado en la mesa. Conjunta al mismo tiempo la información y la venta, lo cual en muchos casos se convierte en un engaño para las audiencias.
En el camino de nuevo aparecen, obviamente, la información y la opinión. En el Gobierno tienen la idea de que los medios tradicionales son particularmente críticos con todo lo que tiene que ver con la gobernabilidad. No les gusta el análisis y reflexión sobre la gobernabilidad actual.
Escenarios similares se han vivido en otros momentos. Con Luis Echeverría se dio el caso de que Televisa, la principal señalada por la manipulación, trató de enfrentar la crítica, propia del análisis académico, de especialistas y del propio gobierno.
Ante esto, optaron por abrir todo un domingo su programación para que quien quisiera decir algo sobre la televisora tuviera el espacio para ello. Todo terminó en una puesta en escena sin sentido, y al final quien acabó por molestarse fue el público que no pudo ver sus programas dominicales.
Don Jesús Reyes Heroles planteó, en el marco de la reforma electoral de los 70, una frase que puso a los medios de nuevo bajo la crítica. Al referirse a lo que se transmitía en radio y televisión, dijo “se están manipulando las conciencias”.
Se desarrollaron proyectos políticos y de análisis para que se abrieran los espacios a variables de primera importancia para la sociedad que no habían sido consideradas. La presidencia desarrolló un proyecto que pudiera establecer nuevos aspectos legales y sociales que permitieran ensanchar el desarrollo de los medios, al mismo tiempo que democratizarlos.
A lo largo de meses un destacado grupo de académicos y especialistas produjeron 30 tomos de alto nivel sobre el derecho a la información, réplica, derecho de las audiencias y códigos de ética, entre otros elementos.
Al final todo fue materialmente enviado a la basura. Para justificar la decisión se acuñó la frase de “no le encontramos la cuadratura al círculo”. En la campaña presidencial de Miguel de la Madrid, se intentó echar a andar mesas de discusión, las cuales fueron ignoradas.
El gran avance ha estado en las batallas que se han dado desde la academia y en el Congreso, en ocasiones con todo y la oposición de legisladores que se definían de izquierda.
Muchos temas de los hoy que se habla están en las leyes y en algunos casos con resultados positivos. Los medios tradicionales por obvias razones no están en favor de algún tipo de regulación, hablan de la autorregulación, la cual se tiene que reconocer que asume los códigos de ética y ofrece espacios para las audiencias, han logrado establecer mecanismos de comunicación interna con sus trabajadores y con las audiencias.
Hay algunos temas que quieren hacer ver como nuevos, los cuales están entre nosotros desde hace mucho tiempo. El Canal 11 tenía un espacio semanal para que el defensor de las audiencias expusiera todo lo que a lo largo de la semana planteaba el público. Fueron muy buenas conversaciones que nos permitieron conocer todo lo que sobre la programación, conducción, opinión e información planteaba la audiencia del Canal del IPN.
A lo largo de mucho tiempo se ha desarrollado un trabajo que ha abierto un avance real, respecto a la democratización de los medios, libertad de expresión, participación de las audiencias, códigos de ética, derecho a la información, pluralidad, igualdad de género y muchos otros elementos que han creado bases que, a estas alturas. Es evidente que falta, pero no a costa de la unilateralidad o el control.
RESQUICIOS.
Marina del Pilar Ávila sigue en el control de daños. Jaime Bonilla sigue siendo el centro de todos sus males. Lo sea o no, el eje de la trama sigue estando en todo lo que ofreció con tal de salvar el pellejo y recuperar su visa.