Quebradero

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El informe que sigue entre nosotros

 

Por Javier Solórzano Zinser

Tarde que temprano volverá a ser el gran tema los desaparecidos y el informe de la ONU.

El gobierno no ha reculado. Ha lanzado más críticas al reporte. La muy deteriorada e integrada al gobierno CNDH cada vez que puede arremete contra del reporte y ahora, como lo hizo recientemente en Guerrero, lo llena de adjetivos similares a los del gobierno. En lugar de asumir una actitud analítica, se suma una militancia que no permite el más mínimo análisis de las cosas, parece que se pone de parte de los victimarios y no de las víctimas.

A lo largo de años han sido los colectivos los que se han dedicado a buscar a sus familiares, amigos y conocidos. Más del 80% de las personas que han sido encontradas ha sido por los colectivos.

A partir de este sexenio, se han buscado nuevos rumbos; sin embargo, mucho de lo que sigue pasando es similar a lo de sexenios anteriores.

De nuevo el gobierno tiene como eje de su estrategia ante asuntos que le son adversos al pasado, es el eje de todos los males. Lo que más molestó a la Presidenta fue que se extrapolara en el informe, a decir de ella, que con información de sexenios anteriores al de López Obrador se hicieran afirmaciones sobre el estado de las cosas.

Pasa por alto que si alguien tuvo una actitud insensible fue el propio López Obrador. La Presidenta ha tenido que cargar en silencio con esta herencia, la cual cada vez pesa más y cada vez es más difícil de defender. Al expresidente se le puede señalar por haber tenido una actitud definitivamente contradictoria.

Cuando estaba en campaña se acercó a los colectivos para dialogar con ellos. Prometió muchas cosas para no cumplir ninguna de ellas. Al paso del tiempo, pareciera que los colectivos se convirtieron en otra oposición, los menospreció y dejó que mucha gente de su equipo se refiriera a ellos no sólo de manera despectiva, sino también acusándolos de ser parte de estrategias golpistas.

El pasado sexenio no pasa por la narrativa de la Presidenta por obvias razones. Pero a pesar de ello, está teniendo que enfrentarla en la cotidianidad, porque en el propio informe de la ONU queda muy claro que el número de personas desaparecidas creció, incluso más que en otros sexenios.

Es claro que con Claudia Sheinbaum las cosas han ido cambiando. Es claro que no hay manera de darle un giro de 180° a las cosas de la noche a la mañana. Es claro también que ha habido una real cercanía con algunos colectivos, no con todos.

Lucy Díaz, del colectivo Solecito, nos ha dejado claramente establecido que no se han acercado a ella ni desde el Gobierno federal ni desde el gobierno estatal, lo que incluye al sexenio pasado.

El informe de la ONU es mucho más constructivo de lo que lo quieren ver. Hace un análisis pausado y detallado. Busca coadyuvar más que criticar o desacreditar. Lo que intenta es sumar fuerzas y voluntades para enfrentar un gravísimo asunto en el país ante el cual nos la hemos pasado en la plena adversidad durante 20 años.

Una parte de la historia le compete a la Presidenta. Se está buscando entrarle al asunto a través de mecanismos y clasificaciones que permitan tener más claridad sobre lo que está pasando. Seguimos en muchos casos en un hoyo negro respecto al estado de las cosas.

El tema va a estar tarde que temprano entre nosotros, porque la comisión encargada del informe va a llevarlo ante la Asamblea General. Fue un despropósito desacreditar a la comisión al asegurar que no era de la ONU, fueron de la mano en ello la Presidenta del país y del partido mayoritario.

Se espera que, llegado ese momento el gobierno tenga otra actitud y busque sin estridencias entender de qué se trata y qué busca.

RESQUICIOS.

Ha pasado más de un mes y seguimos sin conocer lo que provocó el derrame petrolero. Si algo está quedando en evidencia es la incapacidad para saber dónde empezó todo esto, vemos difícil que no sepan exactamente qué es lo que pasó, es por ello que brincan elucubraciones por todos lados.