El gobierno de Estados Unidos respondió con un rechazo a los reclamos diplomáticos presentados por México por la actuación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) contra migrantes mexicanos, al sostener que las acciones de sus agentes se realizan conforme a la legislación estadounidense y que continuará aplicando su política migratoria.
La postura estadounidense se produjo luego de que el gobierno de Claudia Sheinbaum enviara cartas a autoridades federales y centros de detención para exigir el cese de presuntas violaciones a los derechos humanos de connacionales, además de solicitar investigaciones por la muerte de 17 mexicanos relacionadas con operativos y centros de detención del ICE.
En una reunión celebrada este viernes, el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, devolvió a Lazzeri una carta en la que se planteaba una revisión de procedimientos vinculados al ámbito migratorio.
Kozak recomendó a Lazzeri presentar sus inquietudes a través de los canales diplomáticos establecidos.
A su vez, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado aseguró que el documento «pretendía dictar las acciones del personal del Gobierno de los Estados Unidos que opera en territorio soberano estadounidense».
Con ello, la respuesta fue interpretada como un desaire a los reclamos formulados por la administración de Sheinbaum, que en los últimos días había endurecido su discurso contra los operativos del ICE.
“¡Nos vamos al Mundial…!”
En ese contexto de tensión bilateral, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció este viernes que aceptó una invitación directa del presidente Donald Trump para asistir el próximo domingo a la final de la Copa Mundial de la FIFA, que disputarán España y Argentina en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
«Recibí una invitación del presidente Trump para ir el domingo a la final del Mundial y tomé la decisión de sí asistir, porque es una invitación directa del presidente de los Estados Unidos», declaró la mandataria durante una gira por Quintana Roo. También confirmó que al encuentro acudirá el primer ministro canadiense, Mark Carney.
La decisión contrasta con la postura que mantuvo durante el desarrollo del torneo. Aunque México fue uno de los tres países anfitriones del Mundial, por miedo a los abucheos Sheinbaum decidió no asistir a la ceremonia inaugural celebrada en el Estadio Azteca y tampoco acudió a ninguno de los encuentros disputados en territorio nacional. Incluso, semanas antes del arranque del campeonato, informó que regalaría su boleto para la inauguración a una joven veracruzana.
Ahora, pese al diferendo abierto con Washington por la política migratoria y la respuesta negativa a las protestas diplomáticas mexicanas, la presidenta confirmó que viajará a Estados Unidos para participar en el evento deportivo por invitación del mandatario estadounidense.