El Tri. En el sólo por hoy
Por Javier Solórzano Zinser
Se calcula que 750,000 personas se reunieron la noche del jueves entre el Centro Histórico, el Ángel de la Independencia y La Estela de Luz, para celebrar el muy angustioso triunfo de el Tri sobre Corea del Sur.
El relajo, la algarabía, la fiesta y la necesidad de una pausa en una sociedad cargada de pendientes tuvo un momento de pausa con el 1-0. No fue un partido tranquilo, como tampoco fue una noche sin incidentes en la CDMX.
En medio de los menospreciados atributos de Sudáfrica, y más aún de Corea del Sur, junto con los muchos problemas de funcionamiento que ha enfrentado el Tri, las dudas no desaparecen, pero se trata de ganar, y están ganando.
La fiesta y el relajo son la identidad que ofrece la Selección Nacional. Es el momento en que miles y miles de personas se apoderan de la calle, que a fin de cuentas les pertenece. Nada tiene que ver con la política, aunque anden ponderando el orden y el buen comportamiento ciudadano. La fiesta, el relajo y la algarabía pasa por los aficionados y por nadie más.
En AL PIE de ayer nos quedamos sólo con la primera parte del partido por cuestiones de tiempo.
En la parte complementaria, México impacientó a los coreanos; sin embargo, no pareció ser suficiente para tomar el mando del partido El portero y la defensa de Corea del Sur se hicieron bolas en un balón por alto, dejando la pelota a la deriva para que Luis Romo lo mandara a la red; fue el momento en que el partido se decidió.
Daba la impresión que a partir del gol el juego entraría en su definición, porque entre la impaciencia coreana y que trataron de reponerse del definitorio error, pasaba el tiempo que parecía ser favorable para México.
El final fue angustioso. Raúl Rangel demostró que ya está para ser titular indiscutible. En una jugada que combinó rebotes y en que parecía que la dirección del balón sería el empate, aparecieron los dedos del Tala y terminó con los sustos.
El Tricolor puede tener a lo largo de la semana su último espacio de relativa tranquilidad. Está calificado y lo que viene son batallas para vivir o morir. La Selección está lejos de emocionar a los aficionados. Sin embargo, se trata de ganar, y es precisamente esta premisa lo que nos coloca en un ánimo festivo, en una suerte de sólo por hoy.