Aunque los registros oficiales documentan miles de incidentes, la falta de datos sobre volúmenes y áreas afectadas impide dimensionar el daño real; a la par se descubrió que una de las principales causas de derrames son fallas integrales mecánicas, es decir daños o deterioro en componentes físicos del sistema
Por Édgar Ávila Pérez
Los sistemáticos derrames de sustancias peligrosas en instalaciones petroleras, registrados en los últimos cinco años en el territorio nacional, mantienen una herida abierta: las cifras oficiales apenas dejan entrever la verdadera dimensión del desastre.
Los tres mil 951 derrames ocurridos en el último lustro (2020-2025), equivalentes a un promedio de dos diarios; la radiografía de los lugares donde ocurrieron; y el tipo de productos liberados —como se ha documentado en las dos entregas previas— conforman apenas la geografía de incidentes de la industria petrolera mexicana; sin embargo —advierten ambientalistas— lo que se enfrenta es una crisis a ciegas.
Los documentos oficiales de Pemex, obtenidos por vía de la transparencia, que permitieron transparentar y documentar la recurrencia de fugas y derrames, dejan prácticamente en la sombra la magnitud real del impacto: los volúmenes derramados y las áreas realmente afectadas, tanto en cuerpos de agua como en tierra.
En las más de 500 hojas de archivos revisados se repite un mismo patrón: ausencia o falta de informes sobre esos datos que permitían dimensionar los derrames..
La revisión encontró que en el 53 por ciento de los casos no existe registro de los volúmenes derramados; en el 91.8 por ciento no hay datos oficiales sobre el alcance de los derrames en cuerpos de agua; y en el 57 por ciento tampoco se precisa el impacto en los suelos.
Bajo las siglas “N/A” (No aplica), “S/I” (Sin información), “S/D” (Sin datos), así como “pendiente”, “por cuantificar”, “no recuperable” o simplemente “no”, el informe no permite documentar; en los informes restantes aparecen cifras sobre volúmenes y superficies impactadas, pero son tan reducidos que resultan insuficientes para dimensionar la magnitud del daño.
Eso sí, el propio documento deja establecido, desde el inicio, una cautela administrativa: los eventos reportados al CCAE (Centro de Coordinación y Apoyo a Emergencias) se generan “de manera cautelar, sin que ello implique el reconocimiento de la existencia de una contaminación”.
Y en esa misma lógica, precisa que los volúmenes de hidrocarburo derramado en suelo y cuerpos de agua no constituyen una cifra cerrada, sino un registro que aparece únicamente “cuando son proporcionados por el centro de trabajo que los reporta”.
En el papel, el derrame existe; su dimensión, en cambio, permanece indefinida.
Sin conocer previamente las cifras, la directora de campañas de la organización ecologista Greenpeace, Ornela Garelli, advirtió que contar con informes oficiales sobre los volúmenes de productos derramados —como en el caso del derrame ocurrido en febrero en el Golfo de México— es esencial, ya que permite dimensionar con mayor precisión el impacto ambiental.
“Permite revisar si las medidas tomadas han sido adecuadas, replantear qué medidas se van a tomar en adelante y, a partir de ello, que el gobierno presente un programa y un plan de remediación de los sitios contaminados y de reparación del daño para las comunidades impactadas”, consideró.
La dimensión que no se mide
Los pocos datos de volúmenes de los derrames muestran sólo una parte del problema, pues la crisis se sostiene en registros incompletos.
Por ejemplo, el 8 de octubre de 2025, en el municipio poblano de Xicotepec, se documentó un derrame de 31 mil 398 barriles de petróleo, equivalente a casi cinco millones de litros, una cantidad que podría ser transportada en 249 pipas de 20 mil litros cada una.
Días después, el 16 de octubre, un nuevo derrame fue registrado en el municipio veracruzano de Álamo, con un total de 18 mil 214 barriles de hidrocarburo, equivalentes a casi tres millones de litros, que requerirían alrededor de 145 pipas para su traslado.
En 2022, dos eventos relevantes quedaron asentados oficialmente: el 11 de abril, en Pichucalco, Chiapas, se derramaron cuatro mil 114 barriles de crudo, equivalentes a 654 mil litros, volumen que ocuparía unas 33 pipas; y días después, el 19 de abril, en Huimanguillo, Tabasco, se registró otro evento significativo con cuatro mil 114 barriles derramados, equivalente a 33 pipas llenas.
Sin embargo, estos casos son la excepción dentro del registro.
En más de la mitad de los derrames registrados —2,120 de 3,951— no hay datos abiertos sobre los volúmenes liberados; algo similar ocurre con el impacto en el suelo, pues en 2,264 casos no existen mediciones claras sobre el área afectada; y el vacío se vuelve aún más profundo al hablar del impacto en cuerpos de agua que alcanza el 91 por ciento sin informes, pues de los 3,951 registros, en 3,629 aparece el “N/A”, seguido de otras siglas que terminan por impedir dimensionar el posible daño.
“Es complicado actuar frente a estos incidentes si no se cuenta con información base, y no sólo sobre el volumen derramado, sino también sobre el tipo de crudo”, afirma la activista de Greenpeace. “Además, es fundamental conocer los impactos ambientales”, insiste.
Y advierte que muchos de esos efectos no son visibles de inmediato: contaminación persistente en los ecosistemas, afectaciones a la biota —incluidos peces de importancia comercial—, riesgos para la salud humana y daños directos a comunidades pesqueras y prestadores de servicios. “Los impactos no son sólo ambientales, también son socioeconómicos y de salud”.
Entre fallas, ilícitos y desgaste
Las causas de los derrames reportados por la empresa productiva del Estado son diversas y responden, en muchos casos, a una combinación de factores; sin embargo, el mayor número está asociado a fallas integrales mecánicas, es decir —según especialistas consultados— a daños o deterioro en componentes físicos del sistema que comprometen su funcionamiento normal.
Aunque los factores son múltiples —desde actos ilícitos como el robo de combustible o las tomas clandestinas, hasta fallas en equipos, desgaste de la infraestructura o errores operativos—, también intervienen fenómenos naturales y golpes en las líneas que terminan por fracturar un sistema ya vulnerable.
Estos elementos muestran un escenario en el que los derrames no responden a una sola causa, sino a la convergencia de múltiples riesgos: 2,298 casos se atribuyen a fallas integrales mecánicas; 603 están catalogados simplemente como “derrames”.
Un total de 370 corresponden a eventos de carácter industrial, y 353 se vinculan con actos ilícitos. Y aunque en el imaginario los fenómenos meteorológicos pudieran parecer un factor determinante en los siniestros, lo cierto es que, de manera oficial, sólo se tienen registrados 35 casos.
El conjunto de cifras sobre derrames —que incluye productos, ubicación, origen y los escasos datos disponibles sobre volúmenes—, advierte el coordinador de Conexiones Climáticas, Pablo Montaño, pone en entredicho la capacidad de Pemex para operar proyectos de mayor complejidad, como el fracking.
Así, mientras los derrames se acumulan, la información para medir su impacto sigue siendo insuficiente.
🟥 TOP TEN DE PRINCIPALES CAUSAS DE DERRAMES
- Falla integral mecánica: 2,298
- Derrames (evento directo): 603
- Industrial: 370
- Acto ilícito: 353
- Fuga: 161
- Robo a instalaciones fijas: 86
- Vandalismo en instalaciones: 64
- Falla de equipo: 38
- Fenómeno meteorológico: 35
- Daño: 19
🟦 TIPO DE EVENTO O MOTIVO DE DERRAMES (CATÁLOGO GENERAL)
Operativos / Técnicos
- Falla de equipo
- Falla de sistema
- Falla de integridad mecánica
- Falla de integridad eléctrica
- Daño a equipos
- Daño a instalaciones
- Daño a A/T
- Degradación
- Paro no programado
Eventos de liberación
- Derrame
- Fuga
- Desfogue
Factores externos / humanos
- Acto ilícito en instalaciones fijas
- Robo a instalaciones fijas
- Robo en instalaciones fijas
- Toma clandestina no hermética
- Vandalismo en instalaciones fijas
- Bloqueo a instalaciones
- Apoyo externo
Accidentes y siniestros
- Incendio
- Fuego incipiente
- Choque
- Volcadura
- Golpe de líneas
Condiciones ambientales
- Fenómeno meteorológico
- Hundimiento
Otros
- Contaminación
- Padecimiento ordinario
🟨 LECTURA CLAVE
- Las fallas mecánicas concentran la mayor incidencia de derrames.
- Los factores humanos (robo, vandalismo, actos ilícitos) representan una proporción relevante.
- Existe una gran diversidad de causas, lo que refleja problemas estructurales en operación, seguridad y mantenimiento.