Quebradero

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Reformas en tiempos electorales

 

Por Javier Solórzano Zinser

Algunos legisladores de Morena argumentan que las reformas del Presidente no tienen que ver con la política sino que son sólo una propuesta que favorezca a los trabajadores y que impulsan los derechos humanos, particularmente para los pueblos originarios.

Algo hay de cierto, pero lo que el Presidente ha explicado pasa por otros tamices. Ha expresado que son reformas, porque estamos en tiempos electorales. López Obrador está con ello, sean discutidas o no en este periodo ordinario, imponiendo la agenda y llevando las cosas a los terrenos que quiere para lo cual tiene candidata y Congreso.

No se alcanza a apreciar por ahora si se pudieran discutir las reformas y eventualmente aprobar. Estamos ante un periodo corto que termina el 30 de abril y no tendría sentido echar por delante un periodo extraordinario en pleno proceso electoral.

La apuesta del Presidente sigue estando en ganar el Congreso, le llama Plan C, para que como lo hemos mencionado el mes de septiembre pueda echar a andar todo lo que quiere y que la división de poderes se lo ha impedido.

Pase lo que pase, la agenda va a estar marcada por las reformas. De esto se va encargar el propio mandatario, el oficialismo en el Congreso que ya ha anunciado la organización de un gran número de foros para debatir el tema, y evidentemente la candidata del Presidente quien ha asegurado que la propuesta será parte fundamental de su campaña.

En otro frente igual de importante, Morena pretende en el Congreso cambiar la dinámica interna en la Corte para poder destrabar todo aquello que se marque como inconstitucional. Se aprueben o no las reformas, se está intentando abrir un camino que permita que las propuestas del Presidente terminen en la mayoría de los casos aprobadas.

López Obrador no quiere que se las rechacen como ha sucedido con otras propuestas, porque sin dejar de reconocer los muchos problemas en los aparatos de justicia eso evidencia que no está en su radar la relevancia que tiene la división de poderes.

Las reformas en caso de que sean aprobadas tendrían vigencia a partir del año que entra y en lo electoral tendrá vigencia en 2027. El Presidente quiere cambiar la conformación del Congreso dejando la Cámara de Diputados con 300 legisladores y la de Senadores con 64 lo que significaría el fin de los plurinominales acotando el derecho de las minorías.

Uno de los grandes temas son las pensiones. Existe un consenso en que hay que hacer algo con ellas para una ciudadanía que tiende a avejentarse. Se está acabando el bono demográfico, lo cual va a llevar a grandes inversiones para una población mayor de edad que irá creciendo de manera significativa.

Difícilmente habrá dinero para instrumentar la propuesta. No tiene sentido hacer ver que con la desaparición de los organismos autónomos habría una gran cantidad de dinero para las pensiones. Más bien, lo que se intenta con la desaparición de los institutos es concentrar aún más el poder para que el Gobierno sea juez y parte en una gran cantidad de asuntos que son de competencia total y colectiva.

Los partidos de oposición han manifestado su interés por participar en el debate sobre las pensiones. Esto no quiere decir que vaya a aceptarse la propuesta presidencial, porque el tema del dinero acaba siendo clave, porque si bien por ahora se puede resolver el problema, esto tendría valor únicamente en el corto plazo, a largo plazo se acabaría el dinero.

Las reformas han pasado a ser una plataforma electoral. No queda claro su futuro, pero sí queda claro que son parte de la agenda y que el Presidente sin ser candidato está y estará en el imaginario colectivo.

Por lo pronto su candidata ya tiene parte de su programa de gobierno.

RESQUICIOS.

Tres ideas de Carlos Slim. Es un exceso tanta participación del Ejército. Telmex no es negocio, no lo vamos a vender, porque es una empresa mexicana, ya lo acordé con mis hijos. El colapso de la Línea 12 fue por mantenimiento, en 5 años no había pasado nada.