Quebradero

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Lagos de Moreno, otra bofetada

 

 

Por Javier Solórzano Zinser

 

 

La desaparición de cinco jóvenes en Lagos de Moreno es una nueva bofetada. Los primeros indicios apuntan a que los jóvenes pudieron estar en el peor lugar en el peor momento. Lo sucedido define el actual estado de las cosas en donde la violencia, particularmente contra los jóvenes, y la impunidad son forma de vida.

 

A pesar de que no se tiene la información completa, los indicios apuntan hacia una nueva tragedia. Por lo que hasta ahora se sabe, los jóvenes habrían sido convocados para conseguir un empleo en un call center, el cual era manejado por la delincuencia organizada.

El “empleo” no es otra cosa que un reclutamiento forzado para formar parte de la delincuencia organizada. De la noche a la mañana, los jóvenes pasan de la esperanza de un empleo a ser metidos a fuerza, en una casa de seguridad bajo condiciones de enorme violencia y de confrontación sistemática de sus capacidades físicas, obligándolos a pelearse entre ellos y a mostrar obligadamente de lo que son capaces.

Las familias de los jóvenes de inmediato acuden a las autoridades, quienes dan largas y reaccionan como en cámara lenta. Con razón imaginan lo peor, sin saber que sus hijos están metidos a fuerza en una casa de seguridad y que les espera el futuro aterrador.

En el caso de los jóvenes de Lagos de Moreno en un primer momento se intentó llevar el tema a los lugares comunes, como que lo sucedido era un ajuste de cuentas, o el ominoso concepto de que se “matan entre ellos” o “quién sabe en qué estaban metidos”.

La reacción inmediata de la comunidad, de los padres y madres de familia y los amigos apunta a que nada de esto estuvo presente, sino que más bien estamos ante un brutal asesinato en medio de la impunidad, lo cual bien puede verse como una masacre.

La bofetada alcanza a las autoridades municipales, estatales y federales. Lo sucedido difícilmente está ajeno a las policías, Guardia Nacional y los militares porque no hay manera de entender los manejos de la delincuencia organizada si no es a través de la complicidad de las autoridades.

Resulta un cuanto tanto incomprensible que en una comunidad del tamaño de Lagos de Moreno no supieran las autoridades mínimamente cómo se mueven las cosas. La reacción de la autoridad estatal fue lenta y trató de inmediato de ligar la desaparición de los cinco jóvenes con hechos que tuvieran que ver directamente entre ellos con la delincuencia organizada.

Conversando con profesores e investigadores de la Universidad de Guadalajara nos dicen que a lo largo de todos estos días la acción de la autoridad ha sido y es cuestionable.

Lo sucedido se suma a otros muchos hechos violentos recientes en Jalisco. Entre el 27 y 28 de julio en Encarnación de Díaz cuando cuatro mujeres fueron secuestradas apareciendo muertas días después. Los cadáveres de un grupo de jóvenes aparecieron en bolsas negras, días después se supo que trabajaban en un call center del cual querían salirse, lo cual les costó la vida.

La decisión de los jóvenes y de muchos otros está en línea directa con el desempleo. El 70% de ellos en el país vive de su trabajo, el cual cada vez les cuesta más obtenerlo. En muchas ocasiones los jóvenes están dispuestos a lo que sea con tal de conseguir un ingreso. En los call centers les ofrecen 4 mil pesos al mes por un trabajo que les venden como atractivo y que requiere de poco tiempo. Es mucha la necesidad y la tentación en medio de una trampa incalificable.

Todas y todos estamos recibiendo la bofetada. Es una prueba más de la incapacidad y la impotencia para enfrentar un problema que nos tiene atrapados sin salida y que además si a alguien está afectando y padeciendo es a los jóvenes.

RESQUICIOS.

El panel sobre el maíz transgénico en el T-MEC, a petición expresa de EU, obliga al gobierno a mostrar evidencia científica de los daños que produce este tipo de grano. Hasta ahora no se ha podido comprobar y por más defensa que se haga, el lío es mayúsculo y de mucho dinero.