Fin de fiesta
Por Javier Solórzano Zinser
- Argentina y España llegan a la final por méritos propios. De los argentinos se podrá argumentar que algunas decisiones arbitrales les fueron discrecionales, pero del total de los equipos participantes en el Mundial, no hay duda de que es uno de los dos mejores.
No hay manera de colocar un favorito, con todo y que las apuestas le dan cierta ventaja a España. Argentina tiene exactamente todo aquello que puede acabar con las virtudes españolas, y en contraparte, España puede apoderarse del balón e impedir que Messi toque lo menos posible la pelota para poder tener siempre la iniciativa.
Debe ser un partido al límite. De por medio hay menos intensidades que las que tuvo Argentina con Inglaterra. Pero los jugadores argentinos que juegan por todo el mundo les da por adquirir rivalidades en el lugar en donde menos se espera, lo que incluye la liga española.
Si España logra tener el control del juego, como se dice en el futbol hacer la pelota chiquita, va a tener una ventaja invaluable. El problema que tiene enfrente es que está ante un equipo que, de nuevo reiteramos, no sabe perder. Puede faltar un minuto para acabar el partido, pueden ir perdiendo por una desventaja de dos goles que parecieran definitivas, pero Argentina en cualquier momento puede darle la vuelta al juego.
Es probable que los argentinos intenten frenar a como dé lugar a España, dentro del reglamento y más allá de él. Habrá que ver cómo reaccionan los impresionantes jóvenes españoles ante la marca, tozuda, ruda e intimidante de los argentinos.
En algún sentido, los dos equipos están ante su verdadera prueba de fuego en el Mundial. Todas las dificultades que han tenido a lo largo del torneo no se comparan con lo que seguramente pasará mañana.
Lamine no es Messi y eso puede ser un factor. Sin embargo, los jóvenes españoles han demostrado no solamente que son el presente-futuro del futbol hispano, sino que se ha visto que hasta ahora no han bajado la guardia en ningún partido.
El gran problema para España es que no ha tenido un rival como Argentina. El gran problema para Argentina es que no ha tenido un contrincante como España.
- Nadie quiere jugar el partido por el tercer y cuarto lugar de un Mundial. Sin embargo, al paso del tiempo no hay quien no eche por delante la importancia de haberlo jugado, y en su caso, ser el tercer lugar.
Por ahora, a Francia e Inglaterra no les queda de otra que jugar el que para algunos es un olvidadizo partido. No lo es tanto. En los récords de las historias de los jugadores y de la afición, siempre se recuerda haber participado y haber llegado casi hasta el final.
A los ingleses y a los franceses les faltó un extra para jugar la final. Francia pareció por momentos desconocida contra una muy aplicada, eficiente y divertida España. En tanto que Inglaterra enfrentó al equipo, insistimos, que no sabe perder.
Llegó el fin de fiesta.