Quebradero

Share

Múltiples alertas y señales

 

Por Javier Solórzano Zinser

En Morena optaron por no hacer acuse de recibo público del caso Rocha Moya. La propuesta de la delegación de Sinaloa en su congreso del domingo fue desechada, hicieron como si nada hubiera pasado.

Se puso énfasis en el combate contra la corrupción que debe hacer el partido buscando candidatas y candidatos “impecables”, nada nuevo respecto a los procesos electorales pasados.

Morena no ha sido muy diferente a lo que se ha vivido en el país a lo largo de décadas. Su lucha contra la corrupción ha sido parte de una narrativa que no va aparejada en los hechos. Por lo general, buscan encontrar las responsabilidades en elementos externos cuando aparecen asuntos señalados en materia de corrupción.

El caso Segalmex sigue siendo un tema de primera importancia. Lo traemos a cuenta, porque recordemos que López Obrador acabó por culpar a priistas que rodeaban al director al cual, después de todo lo que pasó acabaron premiándolo con un cargo en Gobernación exonerándolo de cualquier responsabilidad. Quizá el fraude en Segalmex sea de menos dinero, pero lo cierto es que no hubo voluntad alguna de parte del Gobierno para ir a las causas directas de lo que pasó.

Han pasado otros hechos que deberían tener una respuesta distinta de la que da el Gobierno. El huachicol fiscal es un asunto de primera importancia, al cual da la impresión de que se la pasan pateando el bote hacia delante para quizá algún día de manera inevitable tener que enfrentarlo.

Existen diversas denuncias periodísticas que debieran, por parte del Gobierno, ser atendidas. No lo hacen, porque saben bien en lo que se pueden meter, o porque consideran que simplemente es un ataque de sus adversarios.

Es cuestión de ver cómo la Presidenta ha empezado a señalar a la “derecha” por hacer una campaña contra la 4T por el caso Rocha Moya. Las evidencias en contra del exgobernador estaban a la vista y el Gobierno en función de sus servicios de inteligencia, debió tener un diagnóstico claro de lo que estaba pasando en el estado.

Mucho se dijo y se escribió sobre el tema. Para el Gobierno, el secuestro de El Mayo Zambada debió ser un punto de inflexión que le permitiera investigar a fondo lo que estaba pasando en lugar de defenderlo y reconocerlo como hizo López Obrador. Se debió hacer una investigación profunda por el significado que tenía el hecho, y por lo que se había negociado, de lo cual no había otra que no supiera el exgobernador.

Es de llamar la atención que, según se ha informado, el exgobernador no ha solicitado ningún tipo de vigilancia, ha sido el propio Gobierno federal el que se la puso, algo deben saber.

El Gobierno ha querido luchar contra la corrupción más con su narrativa que con hechos concretos. Está teniendo nuevas llamadas de atención por personajes que podrían estar ligados con la delincuencia organizada. Si se presentara un caso similar no se pueden tener respuestas imprecisas, en algunos casos ha quedado en evidencia la ausencia de una respuesta sólida desde la perspectiva jurídica.

Las revocaciones de visa son focos rojos. Por momentos pareciera que el Gobierno pide pruebas sin querer recibirlas por lo que se pueda encontrar en ello. Varios gobernadores están en una supuesta lista que obligaría a que el Gobierno los estuviera investigando. No puede ser posible que Estados Unidos tenga evidencias y nosotros no tengamos elementos para actuar.

El narcotráfico y todas sus ramificaciones están por todos lados en el país. Es una pesadilla, porque a esto se suma que tenemos al norte un vecino insaciable. Con listas o sin ellas, hay muchos indicios internos del nexo entre la política y el narcotráfico, el cual pasa por todos los partidos.

Las revocaciones de visa debieron ser y son la gran señal de alerta.

RESQUICIOS.

Está visto que el Gobierno va con todo contra la gobernadora de Chihuahua. Es un asunto delicado por donde se le vea, pero también es un tema que ya está en la política o politiquería, según se quiera ver.