La primera fotógrafa mexicana
Por Leticia Perlasca Núñez
Considerada la primera fotógrafa mexicana, Lola Álvarez Bravo se desempeñó como reportera gráfica, fotógrafa comercial y documental, retratista profesional y artista plástica. Abarcó gran diversidad de temáticas bajo la influencia de Edward Weston, Tina Modotti y el propio Manuel Álvarez Bravo.
Un primero de abril de 1907 nace la fotógrafa Lola Álvarez Bravo (Dolores Concepción Martínez Anda), en Lagos de Moreno, Jalisco y muere en 1993.
Se trasladó a la ciudad de México en 1916, lugar que fue esencial para su formación como fotógrafa. En 1924 se casó con Manuel Álvarez Bravo y juntos se fueron a radicar a Oaxaca, en donde permanecieron hasta finales de los años 20.
Apasionada de la imagen, la artista es considerada una de las fotógrafas más prolíficas, cuya obra es apreciada como una “biografía visual” de los ámbitos artístico, urbano y rural del México del siglo XX.
En 1933 conoce a Paul Strand y a María Izquierdo, colaborando con la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) en 1934. Un año después participó en una exposición organizada por María Izquierdo que agrupó a varias pintoras de la Sección de Artes Plásticas de Bellas Artes. También colaboró con artistas como Diego Rivera, Frida Kahlo, Rufino Tamayo y David Alfaro Siqueiros.
Reconocida con diversas distinciones y premios, presentó su primera exposición individual en 1964 y a partir de entonces sus fotografías se publicaron y expusieron tanto en México como en Estados Unidos.
Trabajó para el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, para diversas secretarías de Estado y fue jefa del Departamento fotográfico del INBA hasta finales de los años 60.
Destacan sus imágenes documentales de la vida cotidiana y sus experimentos con el fotomontaje y el fotomural. Sin duda, nuestra primera fotógrafa fue una monumental artista.
X: @PerlascaLety