*Mientras la Secretaría de Salud federal reportó 16 contagios y dos defunciones vinculadas con el brote en el Centro Estatal de Cancerología, la gobernadora Rocío Nahle aseguró que su administración “ya había actuado”, atribuyó el inicio de los contagios a trabajadores del sector Salud y admitió que solo tenía conocimiento de uno de los fallecimientos.
Un día después de que el secretario de Salud federal, David Kershenobich Stalnikowitz, viajara personalmente a Xalapa para revisar la emergencia sanitaria y el brote de sarampión en un centro público de salud, la gobernadora Rocío Nahle García sostuvo que su administración ya había aplicado los protocolos correspondientes y recibió la intervención de las autoridades federales con un “pero qué bueno que vinieron”.
La declaración contrasta con la dimensión del brote reportada por la Federación: al corte del 15 de septiembre había 16 casos confirmados de sarampión, otros dos pendientes de resultado y dos defunciones relacionadas con el brote. De los contagios confirmados, 12 corresponden a trabajadores de la salud, tres a pacientes y uno a un familiar de un paciente.
La gravedad del episodio resulta mayor por haberse producido precisamente dentro del CECan, un hospital que atiende a pacientes con cáncer, algunos de ellos inmunocomprometidos.
Al ser cuestionada antes del desfile del 16 de septiembre, Nahle aseguró que las autoridades estatales conocían la existencia de contagios desde aproximadamente una semana atrás y que el caso había sido reportado a la Ciudad de México.
“Ya se había tomado algo, pero sí es importante”, declaró la mandataria al explicar la intervención de la Federación. También sostuvo que el protocolo sanitario ya estaba en marcha antes de la llegada de Kershenobich y sus colaboradores.
Sin embargo, la Secretaría de Salud federal informó que envió una brigada de la Dirección General de Epidemiología y del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia para reforzar las acciones de vigilancia epidemiológica, prevención y control. Posteriormente, Kershenobich acudió personalmente a Xalapa y se reunió con la secretaria estatal de Salud, Mariela Hernández García; representantes del IMSS-Bienestar y el director del CECan, Jorge Ortiz González, para verificar las medidas de contención.
La gobernadora admitió que desde la Federación “dejaron indicaciones a Mariela y al delegado”, en referencia a la secretaria de Salud estatal y al coordinador del IMSS-Bienestar en Veracruz, Roberto Ramos Alor, aunque este último no aparece en ninguna de las imágenes de las reuniones de trabajo de Kershenobich.
La gobernadora afirmó que “los trabajadores, médicos y trabajadores traían un brote de contagio” y exclamó: “¡Imagínense!… ¡entre los trabajadores de Salud!”.
Gobernadora desconocía una de las dos muertes
Mientras la Secretaría de Salud federal había informado públicamente desde el martes sobre dos defunciones vinculadas con el brote, Nahle reconoció este miércoles que ella solamente tenía conocimiento de una.
“Yo tenía el dato de un menor que estaba enfermo y que fue contagiado con sarampión y lamentablemente tuvo el deceso. Vi que la Secretaría mencionó dos personas, pero tengo el dato de un menor”, dijo Nahle.
La información federal es más precisa: una de las defunciones corresponde a una paciente de 10 años que recibía tratamiento por linfoma de Hodgkin. El segundo fallecimiento corresponde a un paciente de 22 años, cuyo caso permanecía pendiente de dictaminación, programada para este 17 de septiembre.
La mandataria evitó mencionar directamente a Kershenobich al explicar la visita y habló genéricamente de “la Secretaría de Salud federal” o en plural de quienes acudieron a Veracruz. “Dejó establecido el protocolo, pero qué bueno que vinieron, porque ampliaron las medidas, dieron las recomendaciones”, expresó.
Nahle afirmó además que en Veracruz se han aplicado alrededor de 1.5 millones de vacunas contra el sarampión y que existen aproximadamente 250 mil dosis disponibles.
Nahle aseguró que el CECan es hasta ahora el único hospital donde se ha identificado un brote y subrayó la necesidad de impedir que la transmisión alcance a la población abierta o a otras unidades médicas.