*Un análisis factual del Segundo Informe de Gobierno concluye que, aunque existen logros comprobables en combate a la pobreza, salarios, empleo y exportaciones, el discurso presidencial recurre también a comparaciones no homologadas, cifras fuera de contexto, metas presentadas como resultados y afirmaciones absolutas que no resisten el contraste con la evidencia disponible.
Una auditoría de 85 afirmaciones de alto impacto contenidas en el Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum encontró que prácticamente la mitad fueron clasificadas como engañosas o falsas, mientras que solamente 13 pudieron considerarse verdaderas sin necesidad de correcciones sustantivas.
El documento El dato frente al relato. Auditoría factual del Segundo Informe, con corte de información al 2 de septiembre de 2026, señala que el ejercicio contrastó afirmaciones del informe oficial y del discurso presidencial del 1 de septiembre con fuentes oficiales, organismos internacionales y evaluaciones independientes.
El resultado general muestra 13 afirmaciones verdaderas, 20 mayormente verdaderas, 28 engañosas, 14 falsas y 10 no verificables o correspondientes a proyecciones, para un total de 85.
Esto significa que 42 afirmaciones —28 engañosas y 14 falsas— concentran las mayores objeciones factuales. Otras 10 no pueden considerarse logros comprobados porque corresponden a proyecciones o porque no existe suficiente evidencia pública para verificarlas.
La propia metodología advierte que esta distribución no pretende convertirse en una calificación general del gobierno. La auditoría sostiene que el informe contiene logros sociales y económicos reales, pero éstos aparecen mezclados con “comparaciones no homologadas, metas tratadas como hechos, superlativos sin prueba y contradicciones internas”.
Salud: los puntos débiles
Uno de los contrastes más relevantes se encuentra en materia de pobreza y acceso a servicios de salud.
La auditoría confirma como correcta la afirmación de que 13.4 millones de personas salieron de la pobreza multidimensional entre 2018 y 2024, al pasar de 51.9 millones a 38.5 millones. También valida la reducción de 1.7 millones de personas en pobreza extrema. Pero rechaza que todos los indicadores multidimensionales hayan mejorado.
De acuerdo con el análisis, la carencia por acceso a servicios de salud pasó de 16.2 por ciento en 2018 a 34.2 por ciento en 2024. En números absolutos, señala que 44.5 millones de personas carecían de acceso a servicios de salud en 2024, contra 20.1 millones en 2018.
El documento también cuestiona una de las afirmaciones más contundentes del discurso presidencial: que ningún hospital que atiende cáncer carece de medicamentos.
La auditoría la clasifica como falsa, pues refiere faltantes documentados, protestas en distintos estados y reportes oficiales que situaron el abasto oncológico alrededor de 92 por ciento, es decir, por debajo de una cobertura total. Asimismo, considera engañoso utilizar la distribución de piezas de medicamentos como prueba de que se garantizó el abasto, pues enviar o comprar medicamentos no demuestra necesariamente que éstos hayan sido surtidos oportunamente al paciente.
Pobreza sí; “clase media”, no necesariamente
Otro señalamiento se refiere a la afirmación de que 13 millones de mexicanos ingresaron a la clase media.
Según la auditoría, el informe presidencial toma el crecimiento de la categoría del INEGI denominada “no pobre y no vulnerable” y la presenta como equivalente a clase media. El problema es que esa clasificación no corresponde necesariamente al rango monetario utilizado por el Banco Mundial ni permite demostrar que 13 millones de individuos concretos experimentaron movilidad social.
Por la misma razón, el análisis cuestiona la afirmación de que más de 26 millones de personas mejoraron su situación al sumar a quienes salieron de la pobreza con quienes supuestamente ingresaron a la clase media: se estarían combinando cambios netos entre categorías estadísticas sin poder demostrar que se trata de individuos distintos.
El salario mejoró, pero una de las cuentas está mal
La auditoría reconoce como un hecho la recuperación del salario mínimo. Considera verdadera la afirmación de que su poder adquisitivo aumentó alrededor de 153 por ciento desde 2018, cifra compatible con los registros de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos.
Sin embargo, detecta una inconsistencia en otra cifra utilizada para destacar ese avance. El informe sostiene que pasar de 88 pesos diarios en 2018 a 248.93 pesos en 2024 significó un aumento de 142.4 por ciento. La auditoría señala que la variación nominal entre esas cantidades es aproximadamente 182 por ciento y que el 142.4 por ciento se obtiene utilizando como punto de partida el salario de 2019, no el de 2018.
Desempleo bajo, pero con 55% de informalidad
En materia laboral, el análisis reconoce como válidas varias de las cifras presentadas por Sheinbaum.
Confirma un nivel cercano a 60 millones de personas ocupadas y una tasa de desempleo de aproximadamente 2.7 por ciento, pero introduce un elemento prácticamente ausente del relato gubernamental: alrededor de 55 por ciento de informalidad laboral.
También cuestiona que las personas trabajadoras de plataformas digitales ya cuenten, de manera generalizada, con seguridad social y reparto de utilidades.
Según los datos citados por la auditoría, en junio de 2026 solamente 237 mil 627 trabajadores habían superado el umbral para obtener cobertura integral, aproximadamente 14 por ciento de 1.66 millones registrados. Por ello, clasifica como falsa la generalización utilizada en el informe.
Tampoco hubo dos años consecutivos de superávit comercial
La revisión encontró inconsistencias en algunos de los datos económicos utilizados para fortalecer el discurso.
Por ejemplo, clasifica como falsa la afirmación de que México registró por segundo año consecutivo una balanza comercial positiva. Si bien 2025 cerró con un pequeño superávit, 2024 registró un déficit aproximado de 18 mil 400 millones de dólares, por lo que no existieron dos ejercicios consecutivos con saldo favorable.
También cuestiona la afirmación de que México sea la economía número 12 del mundo. Según la edición de abril de 2026 del Fondo Monetario Internacional utilizada en el análisis, el país se encontraba aproximadamente en el lugar 13, detrás de Australia.
En contraste, sí considera verdadera la cifra récord de inversión extranjera directa de 2025, cercana a 40 mil 900 millones de dólares, así como el máximo nominal alcanzado por las exportaciones.
Homicidios: el 51% depende de los meses elegidos
En seguridad, el documento cuestiona especialmente la manera de presentar la reducción de homicidios.
La caída de 86.9 a 42.5 víctimas diarias equivale matemáticamente a alrededor de 51 por ciento, pero la comparación se realiza entre septiembre de 2024 y julio de 2026, es decir, dos meses específicos escogidos como extremos.
Por ello, la auditoría considera engañoso convertir ese contraste en una reducción general del periodo. Señala además diferencias en el número de días, el carácter preliminar de la información ministerial y cambios metodológicos durante 2026.
Algo semejante ocurre con la afirmación de una reducción de 54 por ciento en delitos de alto impacto. El documento recuerda que se trata de carpetas registradas y contrapone la cifra oculta de 93.2 por ciento estimada por la ENVIPE para los delitos ocurridos en 2024 que no fueron denunciados o investigados.
Errores de magnitud en energía
El análisis encuentra además errores particularmente notorios en las cifras energéticas. El informe escrito señala una producción cercana a 5 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, cuando los datos de Pemex rondaban los 5 mil millones. La auditoría considera que se trata de un error de factor mil y recuerda que el propio discurso presidencial utilizó la cifra correcta.
También clasifica como falsa la afirmación de que el Sistema Nacional de Refinación procesaba más de 1.5 millones de barriles diarios, ya que el propio informe consignaba alrededor de un millón y Pemex aproximadamente 1.2 millones en julio; la cifra se aproxima a 1.5 millones únicamente incorporando por separado Deer Park.
El patrón: convertir metas y actividades en resultados
Más allá de los errores individuales, la auditoría identifica un patrón en la construcción narrativa del Segundo Informe.
Enumera siete mecanismos recurrentes: cambiar la base de comparación, mezclar métricas distintas, presentar metas como resultados consumados, equiparar insumos con impactos, seleccionar extremos temporales convenientes, sumar universos diferentes de beneficiarios y utilizar superlativos sin establecer un universo verificable.
Así ocurre, por ejemplo, cuando proyectos presupuestados o anunciados se presentan como inversión materializada; cuando viviendas contratadas o asignadas se incorporan al relato pese a no estar necesariamente construidas y habitadas; o cuando piezas de medicamentos distribuidas se utilizan como equivalente de atención efectiva.
El balance del documento, sin embargo, no sostiene que todo el Segundo Informe sea falso. Reconoce como hechos respaldados la reducción de la pobreza multidimensional, la disminución de la pobreza extrema, la recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo, los máximos nominales de inversión extranjera directa y exportaciones, el bajo desempleo y determinados datos de deuda pública.
La principal conclusión es otra: el discurso resulta más sólido cuando utiliza series nacionales consolidadas y se debilita cuando intenta convertir esos datos en afirmaciones absolutas, comparaciones internacionales, superlativos o resultados todavía no materializados.
De las 85 afirmaciones sometidas a revisión, apenas 13 resistieron sin corrección sustantiva; 20 necesitaron matices; 42 fueron calificadas como engañosas o falsas y otras 10 quedaron como no verificables o proyecciones. El resultado dibuja así un Segundo Informe en el que conviven logros verificables con una narrativa que, según la auditoría, en numerosos casos lleva los datos más allá de lo que la propia evidencia permite sostener.