La Presidenta destacó una reducción de 51 por ciento en los homicidios y sostuvo que el abasto de medicamentos está garantizado; sin embargo, desapariciones, violencia criminal y denuncias de carencias en hospitales muestran un panorama mucho menos uniforme que el presentado desde Palacio Nacional.

Claudia Sheinbaum Pardo presentó este martes 1 de septiembre su Segundo Informe de Gobierno con un mensaje de tono optimista en el que reivindicó la continuidad de la llamada cuarta transformación, presumió resultados económicos y sociales y aseguró que México avanza en seguridad y en la recuperación del sistema público de salud.
Sin embargo, dos de los rubros que la Presidenta colocó entre los principales éxitos de su administración —seguridad y salud— son también aquellos en los que el contraste entre los indicadores seleccionados por el gobierno y la realidad que enfrentan numerosas regiones, hospitales y pacientes resulta más evidente.
Desde Palacio Nacional, acompañada por integrantes de su gabinete, gobernadores, legisladores y representantes de los poderes públicos, Sheinbaum sostuvo que su administración gobierna bajo los principios de austeridad, honestidad y justicia social y aseguró que “estamos transformando la vida pública del país”. También defendió la continuidad del proyecto iniciado por Andrés Manuel López Obrador y rechazó que existan rupturas dentro del movimiento gobernante.
El discurso incluyó logros en programas sociales, salarios, infraestructura, vivienda, educación, energía y economía. La mandataria destacó también la estabilidad macroeconómica y el crecimiento de la inversión, aunque el balance económico enfrenta el dato de un crecimiento del Producto Interno Bruto de apenas 0.7 por ciento durante 2025, uno de los aspectos a los que el mensaje presidencial dio menor énfasis.
Pero fue en seguridad donde Sheinbaum presentó uno de los datos centrales de su informe. La Presidenta aseguró que durante prácticamente dos años de su administración se logró una reducción de 51 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos, equivalente, afirmó, a 44 asesinatos menos cada día.

De acuerdo con el reporte oficial con información de las fiscalías de las 32 entidades, el promedio pasó de 86.9 homicidios diarios en septiembre de 2024 a 42.5 en julio de 2026. El gobierno sostiene además que julio registró el nivel más bajo para ese mes desde 2015.
Sin embargo, persisten territorios disputados por organizaciones criminales, extorsiones, desapariciones, fosas clandestinas y episodios de violencia de alto impacto. Apenas un día antes del Segundo Informe, por ejemplo, un vehículo cargado con explosivos fue detonado frente a una comandancia policial de Ojocaliente, Zacatecas. El ataque dejó al menos diez personas lesionadas y daños en viviendas y automóviles, en una zona afectada por la disputa entre grupos criminales.
La propia estrategia gubernamental reconoce que la extorsión continúa siendo uno de los delitos que requieren atención prioritaria. Hasta junio, las autoridades informaban de mil 674 personas detenidas por ese delito dentro de la estrategia nacional contra el cobro de piso. En el mismo periodo, el gobierno reportó más de 59 mil 500 detenciones por delitos de alto impacto, 31 mil armas aseguradas, cerca de 500 toneladas de droga incautadas y 2 mil 600 laboratorios clandestinos inhabilitados.
Más delicado aún es el problema de las desapariciones. De acuerdo con una sistematización realizada por Data Cívica con información del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, al 16 de agosto de 2026 existían 133 mil 788 personas que continuaban desaparecidas o no localizadas.
El registro acumulado desde 1952 ascendía a 406 mil 362 casos; 249 mil 102 personas habían sido localizadas con vida y 23 mil 472 sin vida. Entre julio de 2025 y agosto de 2026, el universo histórico incorporado al registro aumentó en más de 36 mil casos, aunque las modificaciones administrativas del padrón impiden equiparar automáticamente ese incremento con nuevas desapariciones ocurridas durante ese periodo.
Un informe reciente de la Universidad Iberoamericana sobre fosas clandestinas, citado por El País, describe además un fenómeno extendido y cambiante en estados como Guerrero, Jalisco, Sonora y Colima, junto con importantes deficiencias en los registros y en los procesos de identificación forense.
Así, el balance de seguridad presentado por Sheinbaum muestra un cambio respecto de los peores años de violencia homicida, pero dejó fuera de foco otras expresiones de criminalidad que continúan afectando a miles de familias.
Salud: del “abasto garantizado” a las protestas por falta de insumos
El segundo gran contraste del mensaje presidencial apareció en el sistema de salud. Sheinbaum presumió la construcción y puesta en funcionamiento de nuevos hospitales y unidades médicas, la contratación de personal, la ampliación de consultas y el incremento de camas hospitalarias.
De enero a julio de 2026, de acuerdo con las cifras presentadas por el gobierno, IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar realizaron en conjunto 31.7 millones de consultas de especialidad. La administración también ha destacado la incorporación de unas 9 mil camas mediante nueva infraestructura hospitalaria.
La Presidenta fue más lejos respecto de uno de los temas que han perseguido a los gobiernos de Morena desde el sexenio anterior: los medicamentos. Durante su Segundo Informe sostuvo que el suministro está cubierto, incluidos los medicamentos oncológicos.

Pero esa afirmación categórica contrasta incluso con datos y acciones previas del propio gobierno. En marzo, Presidencia había informado que el promedio de abasto de medicamentos en IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar era superior al 97 por ciento, y al mismo tiempo mantenía abiertos mecanismos para que los pacientes denunciaran recetas no surtidas.
Las denuncias recientes muestran precisamente ese problema. El 18 de agosto, trabajadores del IMSS-Bienestar realizaron protestas en más de una decena de municipios del Estado de México por retrasos salariales, falta de insumos y ausencia de medicamentos del cuadro básico. En algunos hospitales, denunciaron además problemas con servicios de laboratorio y señalaron que pacientes tenían que recurrir a establecimientos privados para realizar estudios o comprar medicamentos.
El 18 de agosto, Sheinbaum y funcionarios sanitarios explicaron que el gobierno se encontraba todavía en proceso de distribución de medicamentos hacia centros de salud y hospitales. La administración informó entonces que alrededor de 96 por ciento de los medicamentos requeridos estaba comprado y que faltaba completar su traslado desde almacenes hasta las unidades médicas. Dos semanas después, el mensaje del Segundo Informe presentó el problema prácticamente como resuelto.
“Aquí no hay rompimientos”
Sheinbaum también reivindicó durante su discurso los programas sociales, el incremento al salario mínimo, la política de vivienda y la intervención estatal en sectores estratégicos.
En el terreno político aseguró que su administración respeta las libertades y sostuvo que el gobierno no utiliza la fuerza del Estado para silenciar las opiniones diferentes.
“No se reprime al pueblo, no se utiliza la fuerza del Estado para callar a quienes piensan distinto, se respeta plenamente la libertad de expresión y manifestación”, afirmó.
Igualmente dedicó parte del mensaje a defender la soberanía mexicana en la relación con Estados Unidos: “cooperación no significa sometimiento”, señaló, y sostuvo que la soberanía “no se negocia, no se entrega y no se comparte”.
En política interna lanzó además un mensaje de cohesión frente a las recientes tensiones dentro del oficialismo: “aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos”, afirmó.