Por Francisco Montfort Guillén
En los años de la década de 1960 la situación y la fama de Corea del Sur no podía ser más desfavorable. Se le veía como un gran centro de consumo y venta de drogas y un gran prostíbulo. Los Estados Unidos financiaban la existencia de ese país para presentarlo como alternativa al despótico Estado comunista de Corea del Norte. Pero los gringos estaban hartos de la corrupción del Estado capitalista de Corea del Sur. Vino un ultimátum por parte de los norteamericanos: o corregían a fondo la situación o los cambiaban por otros dirigentes, porque era necesario contener las ambiciones de los coreanos del norte en plena Guerra Fría.
Una leyenda cuenta que los principales generales del gobierno sudcoreano se habían conformado en diferentes carteles de las actividades ilícitas. La solución radical vino de su presidente, La leyenda cuenta que citó a todos los cabecillas a la sede de gobierno, introdujeron a los titulares de cada suborganización criminal/ estatal y los obligaron, por primera vez, a que no entraran con sus temibles escoltas. Una vez asegurada su soledad dentro de palacio, les leyeron la cartilla y el ultimátum: los Estados Unidos van a retirarnos todo su apoyo si nosotros no cambiamos nuestras actividades, actitudes y conductas. Quien no estuviera de acuerdo podía abandonar la sesión. Quienes lo hicieron salieron directamente a la cárcel. A los que aceptaron modificar sus modus vivendi les ofrecieron inmunidad total, quedarse con sus fortunas, pero cambiar de giro hacia actividades productivas previamente estudiadas por el presidente con un grupo de expertos coreanos y estadunidenses. Hoy en día la República de Corea es una potencia media, como debería serlo México que considerando su situación de arranque en los años sesenta del siglo pasado, le llevábamos enorme ventaja.
Sea cierta o no la leyenda, la verdad es que Corea se convirtió en un Estado exitoso, mientras que el de México, hoy lo podemos constatar, es un Estado fracasado, es decir, un Estado que dirige una sociedad que reproduce los vicios y errores del subdesarrollo. Un Estado que decide proteger a sus gánsteres y seguir de asociado en jefe del narcotráfico. En cambio, los coreanos leyeron correctamente las amenazas norteamericanas, mientras que aquí los gobernantes se siguen <<haciendo patos>>. Resulta desagradable, por monótono, por dejá vu, por leer, leer y leer las mismas desagradables noticias de los diarios, los informativos televisivos, las transmisiones por redes: fraudes, compras amañadas, empresas fantasmas, peculado y toda la lista de delitos que se cometen desde las oficinas gubernamentales a todo lo largo y ancho de las oficinas estatales, así como las noticias sobre las protestas sobre las ineptitudes que empiezan cada mañanera y se multiplican a lo largo del día. Y a este panorama desolador, las noticias sobre el terror que acecha a toda la ciudadanía por las acciones criminales, el continuo rapto y humillaciones hacia las mujeres, los niños y los ancianos. Nadie se salva.
No encuentro ningún motivo de satisfacción y orgullo en las actitudes de la presidente y su corte de ineptos y tontos funcionarios anunciando los decomisos de drogas o de precursores para su elaboración; o la cara de estúpidos que ponen muchos de ellos anunciando que han reducido los asesinatos mientras aumentan las desapariciones así ambos se sigan contando por ¡miles! A esto hay que agregar las noticias sobre la escandalosa vida de lujos de los funcionarios que parecen monos vestidos con seda porque la clase para lucir esas vestimentas y esas joyas no aparece por ningún lado. Todo es de un cursi subido, inaguantable, vomitivo.
De vez en cuando sí que nos regalan notas que no divierten, pero que sí sirven para sacar carcajadas del escarnio. El Universal publicó una entrevista, un tanto vieja, con Carlos Monsiváis, que no para de <<documentar nuestro optimismo>>- Confiesa que el expresidente López Obrador mató a su hermano y se refugió en la casa de Carlos Monsiváis. Y ahí, en la ruidosa colonia Portales del entonces Distrito Federal, AMLO encontró refugio y consuelo no sólo de albergue, sino en los intelectuales brazos y piernas del afamado intelectual. Y esto por supuesto que es noticia para un diario. Y mientras las redes se llenan de jocosos comentarios, la presidente arremetió con furia en contra del afamado diario y al reportero que hizo la famosa entrevista le han amenazado de muerte. Total, que el gobierno de la <izquierda diferente, pero no decente>> ha armado un sainete y ha sacado las garras represoras del Estado para querer cambiar la realidad que sucedió hace ya muchos años. En fin, que la siempre inteligente realidad se deja ver desde temprana hora y va anunciando que los hoyos de la historia ya han sido cavados y que pronto aparecerá la liebre. Porque ya desde el sexenio pasado, muchos medios se referían al <<presidente del honor>> como ganso, y las caricaturas y vídeos se cuentas por centenas o miles. Y pues resulta que una forma de referirse a los hombres que gustan de hacer el amor con otros hombres se les dice <<Gansos>>: anticipación histórica de las revelaciones de Carlos Monsiváis.
Supongo que el autor de <<Por mi madre bohemios>> estaría muerto de risa y negando la veracidad de su amante, porque nunca se atrevió a salir del clóset y prefería guardar en su intimidad sus preferencias sexuales. Y así debería ser. Pero a los mexicanos esas revelaciones le caen <<como anillo al dedo>> para echar desmadre y reírse de su impotencia para cambiar su gris realidad. Y claro, nuevamente la realidad anticipa el escándalo. Ahora resulta que, para acallar incapacidades, complicidades, cuaterías o compincharías, asociantes peligrosas el gobierno presenta en horario estelar a su mascota como parte, dice La Patita, del <<humanismo mexicano>>. Y ya sabemos que los funcionarios <<se hacen patos>> con sus verdaderas responsabilidades, pero como los patos, caminando, caminando van defecando y así se pasarán el resto del sexenio.
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