El arte ¿con todas las de perder ante el Mundial?

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*Fútbol contra arte sonoro en Xalapa.

*Expectativa por presenciar el trabajo de un prometedor pianista chiapaneco.

 

Por Jorge Vázquez Pacheco

Una justa deportiva, que tiene más de comercialismo encarnizado que de deporte, contra el arte sonoro y con todo para ganar. Así, una audición sinfónica en que se anuncia el Concierto número 2 para piano de Rajmánivov y la suite “Cuadros de una exposición” de Músorgski se muestran en clara desventaja, aunque el equipo nacional jamás haya logrado algo importante en ese renglón.

Ambas partituras en un mismo programa, serían elementos suficientes para colmar de melómanos una sala. Esto es lo que había programado la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de Veracruz, la Osjev, para su cuarta audición de temporada este jueves 11 de junio.

Pero se atraviesa aquello que todos denominan simplemente “el mundial” y la consecuente suspensión de muchas actividades. El acontecimiento artístico, entonces, se cambia para viernes 12 y en horario por demás incómodo, para no cruzarse con la audición de la Sinfónica de Xalapa.

Lamentable todo, porque a muchos melómanos les cancelará la posibilidad de observar el desempeño de Arturo Mendoza, un joven chiapaneco estudiante de la licenciatura en el Instituto Superior de Música del Estado de Veracruz, el Ismev. Ganador del Concurso “Jóvenes Solistas de la Osjev” y alumno del eficiente catedrático Leonardo del Castillo, Arturo es definido por su maestro como “todo un talento” y se lanza con una obra para gente grande; una partitura pianística tan hermosa como compleja en su resolución aún para los pianistas avezados.

Un prometedor talento llegado desde Chiapas

Mendoza llama nuestra atención porque irrumpe en Xalapa como un caso del todo excepcional. Formado inicialmente como violinista en su natal Tuxtla Gutiérrez, se integró durante tres años a la Sinfónica de Chiapas, antes de decidirse por el piano. Desde 2025 se prepara bajo la guía de Del Castillo y en poco tiempo se declara capaz de abordar conciertos de tan enorme vuelo como el del maestro ruso nacido en Nóvgorod y muerto en California.

En el mismo contexto, Del Castillo nos indica que la Osjev “está sonando muy bien” bajo la dirección de su actual titular, un joven maestro a quien respaldan buenas credenciales y que parece especializarse en la conducción de organismos juveniles. Así, Francisco Hernández Bolaños suma a su experiencia estatal y nacional las funciones al frente de organismo como la Sinfónica Infantil y Juvenil de Windsor, en Canadá, y el sector de instrumentistas jóvenes de la Sinfónica de Phoenix. Por añadidura, es egresado de la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana con doctorado por la Universidad Estatal de Arizona.

¿Por qué volver a oír los Cuadros de Músorgski?

Presenciar una interpretación de la suite “Cuadros de una exposición” siempre es un agradable espectáculo, ya sea en su versión original o en la orquestación que de la misma lograra el francés Maurice Ravel. Es bueno tomar en cuenta que durante muchos años (fue escrita en 1874) se le consideraba una pieza imposible de ejecutar debidamente sobre teclado, dadas sus muy particulares características. El pianista de origen uruguayo Edison Quintana lo ilustraba así: “¿Cómo tocar bien una obra para piano escrita por alguien que no sabía tocar el piano?”. Músorgski jamás se tomó en serio a sí mismo como creador y sabemos que depositaba mayor atención a su empleo como burócrata, hasta que la muerte de su madre agravó la adicción al alcohol que terminaría por matarlo.

En 1922, el director de la Sinfónica de Boston Sergei Kusevitzki solicitó a Ravel transcribir los Cuadros de una exposición ante la idea de que, dadas sus proporciones monumentales y la enorme complejidad para su interpretación, parecía la reducción para piano de una obra sinfónica. Fue así como surgió la célebre suite orquestal, tan elegante y refinada que se distancia considerablemente del espíritu agreste tan propio del estilo de Músorgski.

De hecho, existen algunas transcripciones que intentan retomar la áspera expresividad que pudo contener la pieza, si la hubiese orquestado el propio compositor. Francisco Savín, al frente de la Sinfónica de Xalapa, presentó una de estas versiones que, justo es señalarlo, no han obtenido el favor del público. Nos quedamos acostumbrados a la majestuosa delicadeza del traslado orquestal logrado por Ravel.

Quien logre escapar del impulso futbolero, del detestable comercialismo que le respalda, y decida incursionar hacia el arte sonoro de excelente factura, tendrá ante sí la posibilidad del deleite musical de proporciones épicas. No saldrá decepcionado.

Y como atractivo adicional, la entrada es de gorrión en el Teatro del Estado, este viernes desde las 4 de la tarde con la charla previa de apreciación por el propio Leonardo del Castillo, e inicio de concierto a las 5.