Por Fernando Vázquez Rigada
El país navega a la deriva. El timonel ha perdido el sentido del rumbo. Minimiza los riesgos. Titubea. Realiza maniobras riesgosas.
En medio de una creciente crispación, la economía se desploma y la postura del régimen se radicaliza.
No sólo es una insensatez: es peligroso.
No hay duda: Estados Unidos prepara una serie de golpes que serán devastadores. La presidenta lanza ayer un discurso feroz en contra del vecino y aliado. No es un mensaje: es un reto. Ya vimos en Venezuela lo que pasó.
La intensidad dependerá de las acciones inmediatas del morenato. No se ve bien.
La economía está detenida, como hace mucho, pero los efectos ya son palpables en los bolsillos de las familias. Cuatro indicadores bastan para entender porqué en las encuestas sube la situación económica como una de las principales preocupaciones personales.
La inflación no cede, ni lo hará en breve, sobre todo en el rubro de alimentos. Por ello, el consumo privado no creció ya en abril. Las familias gastan lo mismo, pero compran menos: ojo. El empleo en el primer trimestre se contrajo con respecto al mismo periodo del año anterior. Van 5 trimestres de caídas anuales. El PIB per cápita, por una economía detenida que no logra crecer más que la población, se contrajo. Estamos en niveles ahora de 2016. Década pérdida.
Les guste o no a los operadores del sistema, lo acepten o no, esto va erosionando su base de apoyo.
El caso Rocha Moya es una gangrena en el cuerpo del régimen. Como no ha querido amputarse, está infectando a todo el organismo.
En lugar de sanitizar a Morena y sus gobiernos, se ha optado por la confrontación.
Los puntos, ya unidos, son preocupantes.
Hay una inyección de hielo a la relación con Washington que deriva en el plantón de dos funcionarios de primer nivel a México. Se encona la persecución contra la gobernadora de Chihuahua. Se recortan derechos a candidatos independientes en Michoacán para limitar la competitividad de Grecia Quiroz. La jefa del Ejecutivo pide no ver TV Azteca. Se aprueban en el Congreso dos temas que afianzan la tenaza contra la libertad: la reelección de magistrados electorales (¡podrán estar 18 años en el cargo!) y la intentona de anular elecciones por injerencia extranjera, que queda en la Constitución más no en ley secundaria (aún).
De botepronto, se saca un festejo por los dos años de triunfo. Ya no se recurre a la Plaza de la Constitución: las finanzas de los estados limitan cada vez más el acarreo masivo.
Hacia adentro, ni un solo senador fue capaz de ponerse una camiseta que decía #YoConRocha.
Vamos en ruta de colisión interna. Y el timonel no quiere dar un golpe de timón.
@fvazquezrig