Se los dijeron
Por Javier Solórzano Zinser
Había muchos indicios sobre supuestos nexos del gobernador Rubén Rocha Moya con el Cártel de Sinaloa.
Muchas cosas pasan en el estado como para no verlas. Difícilmente pueden pasar de largo. Lo que acabó sucediendo es que entre que el gobernador estaba protegido y que desde el Gobierno federal lo arropaban, Rocha Moya terminó siendo virtualmente Intocable.
Todas las preguntas que se hicieron sobre el secuestro de El MayoZambada estaban dirigidas hacia el papel de EU. En el Gobierno federal nadie públicamente cuestionó con seriedad qué pasó y el gobierno estatal se enredó con una versión sobre la muerte de Melesio Cuén, uno de los presentes en la reunión donde secuestraron a Zambada, que sirvió de distractor.
La fiscalía estatal presentó un video en el que aseguró que Melesio había sido asesinado en un intento de asalto en una gasolinera en Culiacán. Poco duró la versión por absurda, lo que provocó que renunciara la fiscal para intentar pasar la página.
Hechos como éste debieron haber sacudido al Gobierno federal, a pesar de la gran relación que existe entre el gobernador y López Obrador. El expresidente materialmente se desvivía en elogios hacia Rocha. En una ocasión sin empacho alguno el gobernador aseguró que no había ganado ninguna encuesta, sino que lo había puesto López Obrador.
Las autoridades estadounidenses tendrán ahora que fundamentar sus acusaciones. Estamos, como fuere, ante un conjunto de presunciones que han adquirido otro nivel debido a que las autoridades judiciales de EU han presentado un primer nivel de acusación en donde se habla de hechos en los cuales el gobernador y una parte de su equipo habrían participado.
En el documento sobre la denuncia está un asunto por atender: se asegura que Los Chapitos se encargaron de sumar una gran cantidad de votos para Rocha Moya en la elección de gobernador, en Sinaloa era un secreto a voces.
Estamos muy probablemente ante uno de los golpes más severos que haya recibido la 4T desde el 2018. Es un golpe que pega en el pasado sexenio y en éste. Las primeras respuestas han sido previsibles, pero en esta ocasión no hay manera de minimizar lo que está pasando. Si se quiere argumentar que es un ataque contra México y su soberanía, López Obrador, la 4T y el movimiento, se pierde de vista el tamaño de problema en que están. Es la salida del lugar común lo que está pasando, lo cual puede alcanzar a otros altos personajes de la política, no sólo a gobernadores o gobernadoras.
Deberían contemplar que el estado lleva casi dos años y medio de violencia por la batalla entre Chapitos y Mayitos por un cártel que está en las últimas.
Cuando le preguntaron al gobernador sobre cuándo terminará la violencia dijo con sarcasmo, y quizá certeza, que “cuando se dejen de pelear”. Sinaloa ha estado entre la presunta participación de Rocha en el narcotráfico y la gobernabilidad del estado.
A lo largo de este tiempo se presentaron muchos indicadores de que algo estaba pasando en Sinaloa, y el Gobierno federal, no hizo acuse de recibo de absolutamente de nada.
Esta semana le preguntaron a la Presidenta, si sabía algo sobre la presunta revocación de la visa del gobernador. Contestó que no sabía siendo que, si alguien tenía que saberlo era ella, y presumimos que el gobernador se lo debió haber comunicado para permitirle adelantarse a lo que desde hace tiempo se presumía podía pasar.
No tiene sentido que el gobierno y Morena se asuman como víctimas. Se los dijeron en innumerables ocasiones. Se presume inocente, pero no pueden ser tan obcecados de no darse cuenta todo lo que ha venido pasando a lo largo de años.
Difícilmente se asumirá que es una oportunidad. Se los dijeron y en esto no cabe minimización alguna.
RESQUICIOS.
Fueron varias las señales de que Rocha Moya estaba en la mira. Se habló que estaba en la mítica lista de EU donde se asegura están funcionarios, gobernadores y gobernadoras. ¿Qué le van a decir ahora a la gobernadora de Chihuahua?; las cosas se revierten.