Quebradero

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EU. Somos parte de su elección

Por Javier Solórzano Zinser

Además de coincidir en el mismo año las elecciones presidenciales de México y EU, el momento apunta a que sean de enorme trascendencia para la relación bilateral.

Mientras las elecciones en México van tomando de alguna forma un aparente derrotero, en EU las cosas están muy lejos de definirse. Donald Trump se ha metido en una infinidad de líos políticos y económicos, de los cuales no ha salido, pero, como fuere, los ha ido solventando.

Trump se la ha pasado bajo el síndrome de peleador callejero, estrategia, por cierto, de toda su vida, le ha dado resultado ante su muy conservador electorado. Sus posibilidades de triunfo son manifiestas, además de que se la pasa amenazando con lo que puede pasar si no gana.

La manifestación más clara de que EU se va paulatinamente avejentando está en la edad de los dos candidatos a la presidencia. No aparecen voces jóvenes influyentes que pudieran darle una dinámica distinta a la presidencia de la Unión Americana. Así como EU se va avejentando, su clase política todo indica que de manera paralela sigue por el mismo camino.

Muchos estadounidenses se han distanciado de la política y su mayor interés está en lo que puede pasar en sus comunidades y en sus estados. La nación vive serios problemas internos que pasan por un incremento cada vez más profundo de la pobreza y, por otro lado, acarrea un problema medular, el consumo de drogas.

A pesar de sus muchos problemas, EU sigue siendo el gran fiel de la balanza a nivel mundial. Es una nación poderosa que influye de manera definitiva como se  alcanza a ver en la guerra en Medio Oriente y la invasión de Rusia a Ucrania. En este último caso, Joe Biden está enfrentando a quien, como sea, sigue siendo una gran potencia mundial; sin embargo, los planteamientos del presidente estadounidense son claros respecto a su defensa de Ucrania y a la ayuda que le está otorgando, pero se va viendo que no es suficiente con ello.

La elección es de particular interés para México. No habíamos estado en una posición como ahora, nuestro país es ya parte central del proceso electoral. En el último debate entre candidatos republicanos el tema México-migración ocupó 35% del tiempo, hecho que pone en evidencia lo que se ve venir en las campañas y todo lo que se va a lanzar en contra de nuestro país.

La posibilidad de triunfo de Donald Trump debe colocar a quienes suspiran por la presidencia en el diseño de una estrategia que no puede seguir los mismos pasos que la de López Obrador. El Presidente mexicano se la pasó como candidato arremetiendo contra el empresario-político, incluso hizo un libro, pero en cuanto entró a Palacio Nacional, muchas cosas cambiaron en la forma de ver al mandatario y cómo tratar los problemas bilaterales.

Muchas cosas que se suscitaron en la relación bilateral que algún día sabremos. Trump se ha encargado descaradamente de poner en evidencia a México a través de declaraciones antidiplomáticas, las cuales no han tenido una respuesta firme de la autoridad mexicana.

Si gana Trump, la próxima presidenta de México tendrá que buscar con firmeza mecanismos de entendimiento que por ahora no parecieran aparecer. Más bien, Trump de nuevo se la ha pasado insultando a los migrantes y a todo lo que tiene que ver con México en relación a nuestra problemática interna, que en muchos casos pasa por la relación bilateral.

Ha anunciado severas medidas en la frontera con México lo que va de nuevo a colocarnos en una disyuntiva con el norte del país y también con el sur.

Es cuestión de tiempo para que se intensifiquen y magnifiquen las referencias a México. Nunca se había presentado una elección presidencial en EU que tanto tuviera que ver con nosotros.

RESQUICIOS.

No hay indicio de que el Presidente vaya a recibir a las madres buscadoras. Ceci Flores, de Sonora, estuvo a las puertas de Palacio y la respuesta del inquilino fue que le dejara las cosas que le trajo, en referencia a una pala para que se ponga a buscar a las y los desaparecidos.