La fortaleza del Peso mexicano

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Por Carlos Tercero

Nuestra moneda muestra una fortaleza imprevista y más allá de las posturas políticas que argumentan positiva o negativamente el origen de esta favorable circunstancia para el peso mexicano, existen razones que vale la pena observar para entender por qué el peso ha sido una de las monedas más resilientes del mundo en los últimos años, incluso durante la pandemia. En 2023, el peso se ha apreciado alrededor del 14% frente al dólar, al romper esta semana la barrera de los diecisiete pesos, lo que le convierte en la moneda más apreciada proveniente de una economía emergente.

De entre varias razones que explican la fortaleza del peso destacan:

Economía sólida: México tiene una economía sólida con un crecimiento constante y una baja inflación, acompañada de una fuerte industria manufacturera y un importante sector turístico.

Política monetaria consistente: El Banco de México ha mantenido una política monetaria consistente y ha elevado las tasas de interés en varias ocasiones para controlar la inflación; dando confianza a los inversores.

Demanda de dólares: A pesar de conflictos o diferencias en algunos sectores industriales, inversores estadounidenses están interesados en México debido a la fortaleza y estabilidad de su economía y la política monetaria, lo cual resulta en una elevada demanda de dólares que ayuda también a mantener fuerte al peso.

Inversión Extranjera Directa (IED): Los flujos de capital de inversión provenientes del extranjero, potenciados por el nearshoring, así como las utilidades por exportaciones.

Remesas: El ingreso de remesas de nuestros compatriotas en el extranjero, principalmente en Estados Unidos, son del orden de los 60 mil millones de dólares, lo cual representa más del doble de la utilidad neta de PEMEX.

En general, la fortaleza del peso es de beneficio para la economía nacional, dado que una moneda fuerte hace que las exportaciones mexicanas sean más competitivas en el mercado internacional y ayuda a controlar la inflación; sin embargo, también representa algunos inconvenientes, pues una moneda fuerte tiene como resultado, igualmente, que las importaciones mexicanas sean más caras, impactando negativamente el poder adquisitivo de los consumidores.

Por supuesto que la fortaleza tanto del peso como de la economía estará siempre expuesta a muchos otros factores internos o externos, ya sean geopolíticos, sociales, bursátiles o contingencias naturales; asimismo, estamos siempre sujetos al desarrollo paralelo de la economía de Estados Unidos, de sus presiones inflacionarias, recesión, política monetaria y diferencial en tasas de interés, que resultan igualmente en la propia fortaleza o debilidad del dólar, impactando igualmente al peso.

Es poco probable que la creciente fortaleza del peso sea sostenible en el largo plazo, sobre todo ante la cercanía del proceso electoral en el que se decidirá la Presidencia de México, nueve gubernaturas, 500 diputados federales, 128 senadores, los congresos locales y más de 1,500 ayuntamientos, el 2 de julio de 2024, escenario y entorno político que suele incidir en la economía y, si ello resulta en debilitamiento, o la política monetaria del Banco de México se vuelve menos consistente, el peso podría perder fuerza; esa es la importancia de sostener una estabilidad política, una gobernabilidad democrática y una elevada confianza en el país desde el extranjero, pues es muy claro que el caso contrario, resultaría en un eminente impacto negativo en la economía nacional, una volatilidad en la paridad peso-dólar y con ello, un lastimoso retroceso en la economía familiar de millones de mexicanas y mexicanos que, merecen de la clase política, de la clase gobernante, una mayor sensibilidad y sentido social que se anteponga a sus propios intereses para privilegiar el bienestar nacional.

3ro.interesado@gmail.com