Quebradero

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El Presidente sigue siendo el factor

Por Javier Solórzano Zinser

El domingo quedó claro que el Presidente sigue siendo el factor. No estuvo en las boletas, pero como si hubiera estado.

López Obrador mantiene un muy alto nivel de popularidad, a pesar de la desigual evaluación sobre su gobierno. Sus programas asistenciales han sido la clave, por lo menos por ahora, le han dado resultado, pero seguirán enfrentando el enigma si al final de su administración y a futuro pueden mantenerse.

Independientemente de cómo los gobernadores de Oaxaca e Hidalgo, y en algún sentido Quintana Roo, actuaron al hacerse materialmente a un lado, lo cierto es que el triunfo de Morena estuvo al final sustentado en buena medida en la imagen del Presidente.

Si bien el tabasqueño tiene un desgaste hasta cierto punto lógico, conserva una muy buena imagen entre la población y se mantiene con un alto y positivo perfil entre millones de personas. Está en el imaginario colectivo como una constante y en buena medida sobre él se concentran las conversaciones y la agenda-país.

Para quienes quieren ver a López Obrador a la baja se tendrá que reconocer que no hay elementos consistentes para ello. Con todas las contradicciones en que pueda haber entre su gobierno y él mismo sus seguidores continúan apoyándolo sin cuestionarse aspectos que están en los medios, entre intelectuales, académicos, opinólogos o comentocracia, clases medias y empresarios.

Buena parte de la población está viendo un país diferente, porque tiene a López Obrador como su referente, guía y porque sigue personificando la esperanza y la expectativa. No hay indicios por ahora de que esta tendencia vaya a cambiar, se podrá insistir en el desgaste, pero el domingo tuvimos elementos para confirmar que el Presidente mantiene un alto nivel de aceptación en el imaginario colectivo y si nos atrevemos a lo que vimos en las elecciones lo hace valer.

Lo que no está claro es lo que puede venir para su proyecto, como andan las cosas en el país, el presente no significa necesariamente construcción de futuros. Vamos pesando variables como la economía, seguridad, salud y educación.

De igual manera el partido del Presidente es un elemento fundamental no sólo para consolidar el proyecto de gobierno, sino también para crear una estructura fuerte y cohesionada rumbo al 2024. Morena todavía carece de esto. No tiene una estructura fuerte que le permita existir autónomamente y ganar más allá del Presidente.

Al interior del movimiento se debería tener una lectura crítica de lo que sucedió el domingo. Una revisión detallada de lo que pasó en algunos estados en que salieron ganadores muestra que el Presidente fue el eje y motivo del voto.

Una hipótesis se basa en que los programas sociales y asistenciales están dando resultado, a lo que se pudo sumar la campaña de si no votas por Morena quitarían las ayudas. El Presidente es la representación de estos programas, lo que confirma el porqué en las zonas más apartadas de todos los estados en donde hubo elecciones acabaron votando por las y los candidatos del partido del Presidente.

No se ve cómo el Presidente vaya a salir de la escena política, incluso en tiempos de campaña de su sucesor. Muy probablemente termine por hacer campaña al lado del o la candidata de Morena, no sólo porque esté en su naturaleza, sino también porque a la mejor para su proyecto va a terminar por ser necesario.

López Obrador seguirá marcando el rumbo. Su apuesta mayor está en mantener su popularidad, independientemente de la evaluación de su gobierno. Lo que no podrá evadir será lo que los ciudadanos piensen sobre su sexenio y para ello tendrán las elecciones para calificarlo.

La o el candidato de Morena ya debería saber que López Obrador estará en la boleta sin estar.

RESQUICIOS.

La nueva caravana migrante que circula por las carreteras del sur tiene una conformación diferente. Son en un buen número jóvenes con promedio de edad de 20 años venezolanos, nicaragüenses, mexicanos y de países sudamericanos.