Quebradero

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CIDE, discutir o arrebatar

Por Javier Solórzano Zinser

Lo grave que está pasando con el CIDE es que no hay debate ni discusión, los signos apuntan a que quieren apoderarse de él sin consultar a quienes lo hacen posible.

A fuerzas se están sentando con la comunidad y va quedando claro que lo hacen como trámite más que con la convicción de escuchar, en vías de que junto con la comunidad del CIDE se encuentren nuevos rumbos que se asumen se requieren como principio.

No hay centro educativo que no merezca un proceso sistemático de atención, crítica, autocrítica y revisión de sus programas de estudio. Es la esencia de la educación y es el proceso que lleva, particularmente a las universidades, a debates de relevancia, actualización y modernización.

Las imposiciones en círculos universitarios nunca son bienvenidas, más bien terminan por irritar a la comunidad. No hay duda de que se requiere de nuevos mecanismos internos en el CIDE, lo que incluye una mucho mayor participación de toda la comunidad en las grandes decisiones.

Sin embargo, no hay indicio de que sea la vocación del Conacyt y de quien ahora es, desde donde se vea, un director impuesto a quien no se le ha visto la más mínima sensibilidad para dialogar. La escena de hace algunos días en la puerta del CIDE mostró lo que se le puede venir al Centro.

No es el primer lance de confrontación directa con la comunidad científica y universitaria en la presente administración. La denuncia en contra de 31 científicos fue algo así como el inicio formal. Los procesos se han ido diluyendo, como lo muestra el caso de la destacada científica Julia Tagüeña, quien recientemente fue liberada de todos los cargos que desde el Conacyt le lanzaron.

Seguimos sin alcanzar a entender cómo la directora del Conacyt aseguró en varias ocasiones que no tenía nada que ver, cuando fue el departamento legal del Consejo el que presentó las denuncias.

En el caso del CIDE todavía hay muchos asuntos por resolver. No somos optimistas de lo que pueda pasar este día en el anunciado diálogo entre la comunidad estudiantil y la ruda directora del Conacyt. Un mal paso en esta reunión puede llevar a una movilización estudiantil de grandes alcances; algo se asomó en la manifestación del sábado pasado.

Al final va quedando claro que lo que está pasando con el CIDE le puede pasar a cualquier otra institución de educación superior del país, lo que incluye a las más emblemáticas como UNAM, IPN y la UAM. Recordemos que hace algunos meses de manera inopinada, un grupo de diputados de Hidalgo por Morena propuso la autonomía del Politécnico sin consultar a nadie en la casa de estudios. La reacción de la comunidad y su director fue inmediata quedando todo en un amague que por ningún motivo puede perderse de vista o pasarse de largo.

El lugar común del sexenio sobre que todo lo pasado es neoliberalismo o de conservadores, recordamos que la titular del Conacyt habló de una “ciencia neoliberal” (sic) ha impedido ver lo que está pasando en las universidades desde una perspectiva amplia. Hace algunos días Mauricio Merino presentó en la FIL una completa y exhaustiva revisión de lo que se ha hecho los últimos años, lo cual contradice de manera frontal al Presidente.

Estamos en medio de un momento que pudiera ser de oportunidad y relevancia para las instituciones de educación superior; sin embargo, todo parece que más que debatir, discutir y dialogar lo que quieren es arrebatar.

Estamos ante una coyuntura de alto riesgo. Los 31 científicos, el CIDE, el IPN son parte de una estrategia y parece que la siguiente parada está en la UNAM.

RESQUICIOS

El Comité de la ONU sobre Desapariciones presentó un informe inicial sobre su visita a México. 1. Constató, como en 2015, que existe una situación generalizada de desaparición forzada, lo llama “crimen perfecto”. 2. La impunidad es casi absoluta, la situación es “grave”. El Comité no se reunió con el Presidente, el titular de Gobernación, el fiscal ni con el secretario de la Defensa.

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