Más de siete mil personas desaparecidas en Veracruz; familias marchan en Xalapa: “si nosotros no buscamos, el gobierno no busca”

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Con fotografías de sus hijos, esposos, hermanos y padres, familiares de personas desaparecidas volvieron a ocupar este domingo las calles de Xalapa para exigir verdad, justicia y resultados en las investigaciones, en una jornada marcada por la denuncia de que la crisis de desapariciones continúa creciendo en Veracruz mientras miles de casos permanecen sin resolver.

La movilización se realizó este 30 de agosto, en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, y reunió a integrantes de colectivos de búsqueda y familiares que partieron de la plaza Sebastián Lerdo de Tejada, frente al Palacio de Gobierno, rumbo al Memorial de las Personas Desaparecidas, ubicado en la zona de las avenidas Xalapa y Orizaba.

“¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” y “¡Ahora se hace indispensable presentación con vida y castigo a los culpables!” fueron algunas de las consignas lanzadas durante el recorrido, mientras los participantes portaban lonas, pancartas y fotografías con los rostros de quienes siguen sin regresar a casa.

La protesta estuvo precedida por una rodada por calles de la capital veracruzana para visibilizar la problemática. Durante el trayecto, los familiares coincidieron en la avenida Manuel Ávila Camacho con una movilización de colectivos animalistas, cuyos participantes intercambiaron muestras de respaldo con las familias de personas desaparecidas.

Al llegar al memorial, se colocaron pancartas y se permitió el acceso al público para conocer el espacio y las nuevas fotografías incorporadas de personas desaparecidas. Estudiantes del área de Humanidades participaron además con una intervención musical de fandango en homenaje a las víctimas.

Uno de los principales reclamos de la jornada estuvo dirigido hacia la dimensión que ha alcanzado la crisis.

De acuerdo con cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas citadas durante la movilización, al cierre de agosto de 2026 Veracruz contabiliza 7 mil 232 personas desaparecidas, de las cuales 5 mil 857 son hombres y mil 356 mujeres.

Los registros del Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres de la Universidad Veracruzana documentan 5 mil 728 desapariciones de mujeres, entre ellas 2 mil 425 menores de edad. Los colectivos sostienen además que existe un importante subregistro, pues numerosas familias no denuncian por miedo a represalias o por desconfianza hacia las instituciones.

Las familias reclamaron además recursos presupuestales específicos para enfrentar la crisis forense y avanzar en la identificación de restos recuperados en fosas clandestinas, así como terminar con lo que calificaron como simulación institucional y restablecer un diálogo efectivo entre autoridades y colectivos.

Los colectivos exigieron también al Gobierno del Estado que no reduzca los recursos ni los apoyos destinados a las búsquedas en campo. Advirtieron que cualquier disminución podría provocar una intensificación de las protestas de las familias.

Una fecha en medio de una crisis que no termina

El 30 de agosto fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas como Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas mediante la resolución 65/209, aprobada en diciembre de 2010, y comenzó a conmemorarse oficialmente en 2011.

La conmemoración de 2026 coincide además con el vigésimo aniversario de la adopción de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, el tratado universal específicamente destinado a prevenir y erradicar esta práctica. Naciones Unidas colocó este año la conmemoración bajo el lema “Las víctimas primero. Acciones ya”, con énfasis en los derechos a la verdad, la justicia y la reparación.

De acuerdo con la ONU, cuando la desaparición forzada se comete como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil puede constituir un crimen de lesa humanidad. Además, el fenómeno afecta no solamente a quien desaparece: prolonga durante años la incertidumbre de familiares que desconocen si su ser querido continúa vivo, dónde se encuentra o qué ocurrió con él.