La crisis política que enfrenta la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, escaló este jueves con la difusión de una nueva serie de audios en los que presuntamente acuerda una reunión en Panamá con supuestos representantes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, como parte de las gestiones para resolver la cancelación de su visa estadounidense.
Las nuevas grabaciones fueron dadas a conocer por el periodista Héctor de Mauleón en su columna de El Universal y muestran una conversación en la que un presunto intermediario plantea celebrar un encuentro en «territorio neutral», específicamente en Panamá, durante el mes de agosto, con el argumento de evitar filtraciones y permitir un intercambio directo con funcionarios estadounidenses.
De acuerdo con los audios, el interlocutor explica que el objetivo del encuentro sería corroborar información que, supuestamente, ya estaría en poder de las autoridades estadounidenses con los datos que pudiera aportar la mandataria bajacaliforniana. En la conversación también se menciona la posibilidad de sostener una reunión posterior en Tijuana.
Las nuevas grabaciones representan el tercer episodio de una serie de filtraciones iniciada semanas atrás.
En los primeros audios, difundidos a finales de junio, se escuchaba a una voz atribuida a Marina del Pilar expresar preocupación por la revocación de su visa, manifestar temor a enfrentar un proceso judicial en Estados Unidos e incluso mencionar el riesgo de una eventual extradición. Asimismo, ofrecía compartir información obtenida en las mesas de seguridad celebradas en Baja California como muestra de cooperación con autoridades estadounidenses.
Posteriormente, la gobernadora reconoció la autenticidad de esas conversaciones y sostuvo que fueron grabadas durante una reunión organizada por el exgobernador Jaime Bonilla con personas que se presentaron como intermediarios del gobierno estadounidense. Según su versión, fue víctima de un montaje político y nunca comprobó que dichos interlocutores representaran oficialmente a Washington.
Tras aquellas revelaciones, Marina del Pilar advirtió públicamente que «seguramente seguirían apareciendo más fragmentos» de las conversaciones, lo que finalmente ocurrió este jueves con la publicación de las nuevas grabaciones.
Sheinbaum y Harfuch descartaron un delito
Pese a la creciente polémica, el Gobierno federal ha mantenido su respaldo a la mandataria.
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó esta semana que los audios conocidos hasta ahora no acreditan la comisión de un delito, al señalar que no existe evidencia de que Marina del Pilar hubiera entregado información reservada ni certeza sobre la identidad de las personas con las que dialogaba. Por ello, sostuvo que no hay elementos para iniciar una investigación penal únicamente con base en las grabaciones.
En el mismo sentido, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, aseguró que del contenido de los audios no se desprende que la gobernadora pretendiera compartir información confidencial o de seguridad nacional. Explicó que los asuntos abordados en las mesas estatales de seguridad corresponden principalmente al seguimiento de la incidencia delictiva y no implican información clasificada cuya divulgación configure un delito.