¿Ministro del pueblo o Huey Tlatoani?: empleados limpian los zapatos del presidente de la SCJN, Hugo Aguilar; jura que se les cayó «café y nata» y lo «salpicaron»

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Antes del acto para la conmemoración del 109 aniversario de la Constitución de 1917 en Querétaro, fue captado Hugo Aguilar, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en imágenes donde se observa que dos de sus empleados le limpian sus zapatos en plena calle.

Previo a la ceremonia en el Teatro de la República, una mujer en tacones, que luego se supo es Amanda Pérez, directora de Comunicación Social de la Corte,  se agacha para limpiar las puntas de los zapatos del ministro en medio de la calle. Seguido de esto, un hombre a su costado, con una bolsa al hombro, saca un pañuelo de un paquete y también se inclina para limpiar la parte posterior del calzado.

Después de concluir con la limpieza, el ministro presidente de la Suprema Corte sonríe y es alcanzado por el gobernador poblano Alejandro Armenta, con quien camina unos pasos hacia la banqueta.

En su discurso de este jueves, el ministro Hugo Aguilar destacó la relevancia de la Constitución de 1917 porque respondió a las necesidades del pueblo, que ha padecido “desigualdades, atropellos, injusticias y excesos de las élites”, además, celebró la reforma judicial.

«Otorgó legitimidad social a las y los integrantes del Poder Judicial, puso fin a la época en que la justicia era para unos cuantos y dio paso ahora a una etapa en la que estamos construyendo una justicia con el pueblo», añadió.

Horas después, el ministro de origen indígena publicó en redes que «un incidente esta mañana se ha difundido con mensajes ajenos a la realidad». Según él, «a mi compañera, directora de Comunicación Social, se le cayó café y nata. No nos dimos cuenta que me había salpicado en el zapato y cuando ella se percata, trató de resolver la situación».

Aseguró que «esto me tomó por sorpresa y es el momento que ahora se difunde. A Amanda Pérez, agradezco su gesto. En cuanto me percaté le pedí que no continuara. Aún así, le ofrezco una disculpa y le reitero mi respeto».

«Sin duda, este hecho no representa el actuar institucional de la SCJN ni la forma en que conduzco mi desempeño público y privado. Es necesario decirlo: No ha habido ni habrá actitudes ni sentimientos de superioridad o de soberbia en mi persona», juró.