Ecos de mazazo
Por Javier Solórzano Zinser
Bajo una primera mirada si algo se aprecia en el resultado de las elecciones del martes pasado en EU, es el surgimiento manifiesto de nuevos matices en la formación social en el país.
El resultado adverso al proyecto de Trump muestra cómo el voto ciudadano termina por ser cambiante. Hace dos años buena parte de los que votaron por el presidente buscaron otra opción. La gente quiere que les resuelvan su vida en el aquí y ahora y, además, votan para manifestar una inconformidad respecto a la forma en que se está gobernando en diferentes áreas.
Bajo una primera mirada si algo se aprecia en el resultado de las elecciones del martes pasado en EU, es el surgimiento manifiesto de nuevos matices en la formación social en el país.
El resultado adverso al proyecto de Trump muestra cómo el voto ciudadano termina por ser cambiante. Hace dos años buena parte de los que votaron por el presidente buscaron otra opción. La gente quiere que les resuelvan su vida en el aquí y ahora y, además, votan para manifestar una inconformidad respecto a la forma en que se está gobernando en diferentes áreas.
Trump está pagando el costo de una política en muchos momentos imprudente. “Es la economía, estúpido”, dirían hace algunos años. Y, ciertamente, el deterioro de la economía ciudadana fue una parte importante en la decisión de los votantes. Cuando los problemas en una sociedad llegan al bolsillo del ciudadano, las elecciones se convierten en la oportunidad para manifestarse y recriminar.
En este surgimiento de una nueva formación social, es importante dirigir la mirada a los jóvenes estadounidenses. Son las nuevas generaciones, muchos de ellos hijos de migrantes, quienes se hicieron valer en las urnas.
Particularmente el movimiento “No Sabo”, formado por hijos de migrantes latinos mayoritariamente mexicanos, se organizaron y fueron a votar de manera alegre y decidida por sus candidatos. Uno de los elementos más atractivos se dio cuando muchos jóvenes salieron de sus escuelas para organizadamente ir a sufragar.
Lo importante de lo que viene a partir de enero con el Congreso en manos de los demócratas es la posibilidad de que el país regrese a la pluralidad. Trump va a tener que discutir con los demócratas, y los republicanos van a tener que sentarse a la mesa ya no van a poder echar por delante la maquinaria, como lo venían haciendo.
Los demócratas tienen en su radar temas que para Trump son menores. La cultura, el arte, la educación y la salud son algunos de ellos. Está también en el radar, el hecho de que se puedan ensanchar las libertades y que el país no sea llevado a una opción autoritaria cargada de convencionalismos.
Si alguien ganó con el resultado, además de los demócratas, son las opciones políticas, económicas y sociales que puede tener el país en el mediano plazo. La cuestión está en si los demócratas son capaces de hacerse valer, más allá de que Trump empiece a gobernar a decretazos.
Va a ser importante que los demócratas se organicen en el Congreso para revertir muchas de las cosas que hoy están en el centro de la sociedad estadounidense y que se han venido a convertir en un dique para la democracia y la libertad.
Los demócratas van a tener muy pronto que ofrecer resultados. Lo contrario va a ser, como le pasó a Trump, que en menos de dos años se los cobren y le vuelvan a dar todo el poder a los republicanos, tomando en cuenta que además serán las elecciones presidenciales.
Los jóvenes se convirtieron en una constante en el proceso electoral. Muchos de ellos encontraron una opción de participación política con su voto. Se hicieron valer y pudieron abiertamente declararse críticos de Trump, encontrando candidatos atractivos y creíbles; uno de los fenómenos más significativos fue la elección de quien será el primer senador musulmán Abdul El-Sayed.
Lo que para México-EU resulta interesante, está en el hecho de que dos importantes estados fronterizos con alta presencia mexicana serán gobernados por demócratas con raíces nacionales: California y Texas.
No hay que aventar confeti, porque en temas como economía, seguridad, fronteras y muchos asuntos, son vistos igual por demócratas y republicanos, lo que hay es sólo un respiro.
Después del mazazo, Trump gobernará a decretazos.
RESQUICIOS.
La Presidenta no baja la guardia con el tema del INE, porque hay claros indicios de que le afectó a la 4T. Van a buscar hasta en las alcantarillas con tal de poder lavarse un poco la cara, están en un gran lío por más maromas que se avienten.