Quebradero

Share

El ingeniero (de memoria)

 

Por Javier Solórzano Zinser

Cuauhtémoc Cárdenas tuvo en contra no sólo al aparato oficial al final de los 80 y en los 90, tuvo enfrente también a los medios de comunicación, que eran, y en muchos casos siguen siendo, aliados del gobierno.

Se crearon en su entorno un sinfín de lo que conocemos como falsas noticias. Las principales televisoras cerraron sus puertas a cualquier opinión o acto en el que estuviera el ingeniero.

Estaba auténticamente vetado, al igual que todo lo que tuviera que ver con su movimiento. Cárdenas, lo entendió y supo sortear todo tipo de invenciones, las cuales igual se transmitían en los noticieros principales de aquellas.

Eran tales los intentos de desacreditarlo que en muchas ocasiones las cosas resultaron para quienes las hacían contraproducentes. Cuauhtémoc logró sobrevivir, sobre todo, en las elecciones del 88. Sigue teniendo dosis de enigma lo que pasó en esas elecciones y cómo fue que todo se echó a andar de manera impune toda la maquinaria en su contra ante una candidatura que resultó sorpresiva para el país, el gobierno, y los priistas, quienes se asumían ganadores.

Fueron meses de incertidumbre. Salinas de Gortari pasó de ser candidato ganador a candidato impugnado. Cárdenas logró conciliar las esperanzas de buena parte del país que lo encontró como el personaje idóneo.

No lo iban a dejar pasar. Bueno, parte de la estrategia se centró en Gobernación, la cual era encabezada por Manuel Bartlett, el mismo que tiempo después se convirtió en gran aliado de López Obrador a lo largo de más de 20 años.

Las reuniones en el Colegio Electoral eran un caos. El gobierno controlaba las elecciones perfilando el “triunfo” de Carlos Salinas de Gortari. Se echó a andar el aparato como en pocas ocasiones y se fueron armando escenarios para que en medio de un sinfín de irregularidades se declarara ganador al PRI.

El ingeniero tenía varias opciones. Sus cercanos le proponían tomar el Zócalo y no reconocer el triunfo de Salinas; de hecho, nunca lo reconoció. Cárdenas sabía lo que venía en caso de que tomara decisiones radicales, una de las más importantes era que se produjeran hechos violentos.

El camino por el que optó el ingeniero fue la institucionalización. Años después terminó por ser un muy buen jefe de Gobierno de la capital. Su administración propuso la creación de instancias ciudadanas que hicieron lo que hoy hace de la CDMX lo que hoy en buena medida es.

Que el tiempo haya cambiado las cosas en estas dos últimas administraciones es otro asunto. De la creación de instituciones pasamos a su destrucción, y a concentrar el poder en el gobierno.

Cárdenas defendió la democracia y para ello propuso, junto con un grupo de ciudadanos, la creación del PRD. La izquierda y el centro se unieron y los resultados empezaron a aparecer pronto, sin perder de vista que el PRI y PAN fueron entendiendo que tenían enfrente una opción política para los ciudadanos.

Lo vivido en esos años es un pasaje fundamental en la historia de la democratización. En buena medida se lo debemos a Cuauhtémoc Cárdenas quien, de manera pausada, prudente, democrática, con convicción y con las ideas claras de lo que el país requería, fue la clave de ello.

El ingeniero no necesitaba reflectores ni protagonismo. Se sabía integrante de un movimiento y no pretendía ser el eje y tótem de todas las cosas.

Entendió su papel. Buscó tres veces la presidencia. En una ocasión apareció la trampa, en otra entendió que su derrota pasó por lo que llamamos el año que vivimos en peligro, y en la tercera estábamos ante un México cambiante.

RESQUICIOS.

En el Café de la Parroquia, en Xalapa, al ingeniero le “enviaron” un grupo de trasvestis en medio de una conferencia de prensa buscando evidenciarlo. No es lo mismo hablar de ello hoy que en los 90. Cárdenas entendió que querían evidenciarlo. Quienes lo hicieron tienen nombre y apellido. Llegaron a usar a Imevisión, algún día contaremos por qué les salió contraproducente.