La participación ciudadana en 2024: una democracia que todavía tiene preguntas pendientes

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Por Eduardo Romay Olmos

Hay elecciones que se ganan con votos y otras que dejan preguntas. La elección del 2 de junio de 2024 dejó ambas cosas, pero también algo que suele pasar inadvertido entre los resultados de partidos y candidatos: qué tipo de ciudadanía acudió a las urnas y quién decidió quedarse en casa.

El Estudio Muestral de Participación Ciudadana 2024 del Instituto Nacional Electoral ofrece una fotografía mucho más precisa que el simple porcentaje de votación. El dato general es conocido: de una Lista Nominal cercana a 98.3 millones de personas, participó 59.8% del electorado. Es decir, aproximadamente seis de cada diez ciudadanos acudieron a votar.

Pero hay un dato que obliga a mirar con mayor detenimiento: en 2018 la participación había alcanzado 63.4%. Seis años después, cayó alrededor de 3.6 puntos porcentuales. No es una catástrofe democrática, pero tampoco es un dato que deba pasar desapercibido.

Las mujeres sostienen buena parte de la participación

Uno de los resultados más claros del estudio está relacionado con el sexo de los votantes.

En 2024 participaron 64.3% de las mujeres, frente a 54.8% de los hombres.

La diferencia fue de 9.5 puntos porcentuales. Dicho de otra manera: las mujeres acudieron a votar en una proporción considerablemente mayor que los hombres. Este comportamiento no es menor. La participación electoral mexicana tiene rostro femenino y, en buena medida, son las mujeres quienes mantienen una parte importante de la asistencia a las urnas.

La pregunta que queda abierta es qué está ocurriendo con los hombres, particularmente con los sectores jóvenes, y qué factores sociales, económicos, culturales o políticos están detrás de esa distancia.

La edad importa, y mucho

Quizá una de las señales más fuertes del estudio aparece cuando se observa la edad.

El INE encontró que la participación promedio entre las personas de 18 a 34 años fue de 49.1%, mientras que entre quienes tenían 35 años o más alcanzó 64.6%. La diferencia fue de 15.5 puntos porcentuales.

Hay aquí una paradoja.

La democracia mexicana ha incorporado a nuevas generaciones, pero una parte importante de ellas no está convirtiendo su derecho al voto en participación electoral constante.

Los datos muestran además comportamientos particulares. Las personas de 18 años participaron en una proporción de 61.53%, mientras que los grupos de 60 a 79 años superaron el 70% de participación. En contraste, los niveles más bajos se localizaron principalmente entre los 20 y 29 años y entre las personas de 85 años o más.

El mensaje es claro: no basta con decir que los jóvenes son el futuro de la democracia. Los datos muestran que una parte importante de ellos todavía no encuentra suficientes razones para acudir a las urnas.

Veracruz: una señal que merece atención

En Veracruz, el estudio permite bajar del promedio nacional al territorio.

La entidad contó con 19 distritos electorales federales, y la participación no fue uniforme. Los registros distritales muestran diferencias importantes: el distrito con mayor participación alcanzó 62.6%, mientras que el de menor participación registró 51.7%. La diferencia entre ambos extremos fue de 10.9 puntos porcentuales.

Eso significa que hablar de «la participación de Veracruz» como si todo el estado se comportara igual resulta insuficiente.

Hay un Veracruz electoral más participativo y otro donde la abstención pesa considerablemente más. La geografía, las condiciones sociales, el perfil de los electores, la estructura urbana y rural y las características políticas de cada distrito forman parte de esa explicación.

Además, el propio INE señala que Veracruz estuvo entre las entidades que registraron en 2024 una reducción superior a cinco puntos porcentuales respecto de 2018.

Ese dato merece una discusión seria, particularmente cuando Veracruz se prepara para nuevos procesos electorales.

No es solamente un problema de urnas

Sería demasiado fácil explicar la abstención diciendo que «la ciudadanía perdió interés en la política».

El estudio no permite llegar por sí solo a una conclusión tan sencilla.

Lo que sí muestra es que la participación tiene diferencias muy marcadas por edad, sexo, territorio y entidad federativa. Incluso entre las secciones urbanas y rurales la diferencia nacional fue pequeña: 60.0% en las urbanas frente a 60.3% en las rurales.

Esto obliga a abandonar explicaciones simplistas.

La democracia no se fortalece solamente instalando más casillas o realizando campañas institucionales. También necesita que la ciudadanía encuentre sentido en participar, que perciba que su voto tiene consecuencias y que los actores políticos sean capaces de conectar con problemas concretos de la vida cotidiana.

El verdadero desafío rumbo a 2027

El Estudio Muestral de Participación Ciudadana 2024 debería leerse menos como una estadística electoral y más como un termómetro de la relación entre ciudadanía y democracia.

Para Veracruz, el reto es todavía más específico: identificar qué ocurre en cada distrito, cuáles son los grupos de edad que menos participan, dónde se encuentran las mayores brechas y qué condiciones sociales están asociadas con esos comportamientos.

El INE ya ofrece información que permite llegar hasta el ámbito distrital y analizar variables como sexo, edad y tipo de sección electoral.

Ahora corresponde convertir esos datos en preguntas y, sobre todo, en políticas de educación cívica y participación ciudadana.

Porque una democracia no puede conformarse con que la gente vote cada tres o seis años. Necesita ciudadanos que se informen, cuestionen, participen y vigilen.

El dato de 2024 deja una lección sencilla, pero incómoda: casi seis de cada diez mexicanos fueron a votar, pero todavía hay cuatro de cada diez que no lo hicieron.

Y detrás de esos cuatro de cada diez no hay una cifra abstracta. Hay personas, jóvenes, trabajadores, estudiantes, comunidades y familias.

Ahí está el verdadero desafío democrático: no solamente conseguir que la ciudadanía llegue a la urna, sino entender por qué una parte importante todavía decide no hacerlo.

 

Fuentes principales: INE, Estudio de la participación ciudadana en el Proceso Electoral Federal 2023-2024; INE, Estudio Muestral de Participación Ciudadana 2024 y plataforma de Conteos Censales de Participación Ciudadana.