*El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Ramón Castro Castro, entregó a León XIV la obra «Un nombre, mil voces», que documenta el drama de las familias que buscan a más de 132 mil personas desaparecidas en México.
El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Ramón Castro Castro, entregó al papa León XIV el libro “Un nombre, mil voces”, una publicación de más de 200 páginas que reúne fotografías, nombres, historias y testimonios de personas desaparecidas en México, así como de sus familiares que continúan buscándolas.
La entrega se realizó el jueves 8 de octubre en el Vaticano y fue difundida este viernes por el Episcopado Mexicano, como parte de una iniciativa para visibilizar internacionalmente la crisis de desapariciones que enfrenta el país y que, de acuerdo con las cifras citadas por la Iglesia, supera las 132 mil personas cuyo paradero se desconoce.
La obra fue elaborada con la participación de familiares de víctimas y colectivos de búsqueda, en coordinación con el Diálogo Nacional por la Paz, una iniciativa impulsada por la Iglesia católica, la Compañía de Jesús y organizaciones de la sociedad civil.
A través de sus redes sociales, la CEM destacó que el documento busca poner rostro y nombre a una tragedia que no puede reducirse a estadísticas.
“En sus páginas, el Papa encontró los rostros de quienes siguen haciendo falta y la memoria de las familias que no dejan de buscar”, expresó el organismo religioso.
El proyecto comenzó a desarrollarse meses atrás, cuando el Diálogo Nacional por la Paz convocó a familiares y colectivos a compartir fotografías, testimonios e información sobre sus seres queridos desaparecidos, con el propósito de integrar un documento que también se prevé presentar ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La Iglesia exige verdad y justicia ante la crisis de desapariciones
La entrega del libro al pontífice ocurre en un contexto de persistentes reclamos de las familias buscadoras por la falta de resultados en las investigaciones, las dificultades para identificar restos humanos y la impunidad que rodea numerosos casos de desaparición.
La Conferencia del Episcopado Mexicano y el Diálogo Nacional por la Paz reiteraron su llamado a atender la crisis forense, esclarecer el destino de las víctimas y garantizar justicia para sus familiares.
“No apartaremos la mirada. Cada nombre importa. Cada vida cuenta. Hasta encontrarles”, expresaron ambas organizaciones en su posicionamiento.
La iniciativa también busca reconocer el trabajo de las madres buscadoras y de los colectivos que, ante la ausencia de respuestas, participan directamente en las labores de localización de personas desaparecidas.
La Iglesia mexicana ha mantenido una participación pública en la discusión sobre la violencia y la inseguridad, particularmente mediante el Diálogo Nacional por la Paz, que promueve la colaboración de organizaciones civiles, comunidades religiosas y distintos sectores sociales para atender las consecuencias de la violencia.