El despotismo con el que se dirige y trata la gobernadora Rocío Nahle a los veracruzanos, a quienes claramente desprecia y cuyos problemas es notoriamente incapaz de atender -ni hablar de resolver-, le habrá de cobrar factura más temprano que tarde. Ni que nos hiciera un favor al (mal) gobernar.
EL SHOW DE NAHLE
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