La crisis que atraviesan los servicios públicos de salud en Veracruz llegó este jueves al Congreso del Estado, donde legisladoras de oposición cuestionaron el funcionamiento del IMSS-Bienestar, plantearon revisar el convenio con ese organismo y exigieron explicaciones por el desabasto y el brote de sarampión registrado en Xalapa.
La discusión se produce después de semanas de protestas de médicos, residentes y trabajadores por la falta de medicamentos, material de curación e insumos en diferentes hospitales, particularmente en el Centro de Alta Especialidad (CAE) “Dr. Rafael Lucio”.
La diputada de Movimiento Ciudadano María Elena Córdova Molina planteó revisar la permanencia de Veracruz en el convenio de adhesión al IMSS-Bienestar, al considerar que la transferencia de los servicios estatales al organismo federal no ha solucionado las carencias denunciadas desde los hospitales.
También pidió la salida de Roberto Ramos Alor de la coordinación estatal del IMSS-Bienestar y cuestionó la diferencia entre los niveles de abasto difundidos anteriormente por las autoridades y las condiciones reportadas por el personal médico.
Por su parte, la diputada priista Ana Rosa Valdés Salazar solicitó la comparecencia ante el Congreso de la secretaria de Salud de Veracruz, Mariela Hernández García, para que explique la situación de los hospitales, la coordinación con el IMSS-Bienestar y las acciones emprendidas ante el brote de sarampión detectado en el Centro Estatal de Cancerología (CECan).
El brote ha alcanzado tanto a pacientes como a trabajadores de la salud y se suma a los reclamos por las condiciones en las que operan las instituciones hospitalarias de la capital del estado.
El debate legislativo contrasta con la posición del gobierno estatal. Nahle ha rechazado que Veracruz se encuentre en una emergencia sanitaria y sostiene que los problemas corresponden a faltantes específicos que están siendo atendidos mediante la distribución de medicamentos y materiales.
Sin embargo, trabajadores del CAE solicitaron públicamente evaluar una declaratoria de emergencia ante las carencias que enfrentan para prestar los servicios. A ello se agregaron esta semana los casos de sarampión en el CECan y nuevos señalamientos sobre las condiciones de la infraestructura hospitalaria.