Enmarañarse en la simulación

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Por Martín Quitano Martínez

 

Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos que han sido engañados.

Mark Twain

De ser mentira es malo, pero de ser verdad, es terrible. Dice la presidenta, la jefa del estado mexicano, que de la reincorporación del gobernador con licencia se entera por las redes. Que a ella nadie le comentó y que se trata de una decisión personal sin intermediar comunicación con ella, la “jefa” del grupo político al cual pertenece el gobernador de marras, por el espacio en que se encuentra.

Sucede que, justo el día que al personaje sinaloense se le antoja regresar a gobernar, la presidenta se ausenta de la mañanera por enfermedad. Resulta que, sin chistar, el legislativo local avala su retorno después del escrutinio legal de las instancias, toda vez que no se han mostrado las pruebas que tanto se han solicitado, lo que deja sin elementos para continuar la separación del cargo. Así que vuelve, retomando con firmeza las riendas del gobierno para el que fue electo.

Un gobernador cínico, atado a la historia del verdadero jefe político y gran elector tropical, beneficiado de un proceso electoral señalado por los apoyos y la vinculación con grupos de la delincuencia organizada, protegido afuera y adentro, arriba y abajo, legal e ilegalmente, hasta que EUA lo señala y cambia su historia.

En la fractura posterior lo llevan del cielo al infierno, del grito del “no estás solo” en los obedientes congresos de mayoría morenista, y las más que nunca penosas imágenes de unos sonrientes amlo y Sheimbaun apoyándolo en el 2024 ó la carta de respaldo de los gobernadores morenistas, pasamos al velado regaño tuitero de la misma Sheinbaum y algunos de sus legisladores, al abandono político ante su decisión “personalísima” de regresar al gobierno al que el atrevido político dijo tener el derecho legal de volver.

La penosa tragedia de lo visto en los últimos días es también la crónica del absurdo y la desvergüenza de una clase política que, en su incompetencia y desmesurada ambición de poder, se hunden en el fango de la miseria de un comportamiento repugnante, donde lo que menos importa es el país.

En lugar de actuar como reales referentes de procesos de cambio para mejorar la vida política y publica de nuestro país, se consolidan como el mal ejemplo, referentes de lo que no debe suceder, porque para ellos la guía siempre está en la protección de sus intereses facciosos, en el cuidado de sus inconfesables alianzas, en el cuidado hasta la ignominia de su mesías.

Mirar, escuchar la búsqueda de recovecos en la realidad para justificar lo injustificable, para enmarañarse en la simulación y en el montaje de realidades alternas con el frío cálculo de conseguir ocultar lo que sucede, con Andy por ejemplo, pero fundamentalmente para engañar. Sus sucias actividades son ahora mostradas en gran magnitud en medio de sus contradicciones internas, en sus luchas entre tribus ante el asedio de la realidad nacional y más aún el choque de sus relaciones con el imperio.

El affaire Rocha Moya es solo una más, del collar de perlas que la historia negra de nuestro país reconocerá en su historia reciente, con sus protagonistas visibles y ocultos, que algún día se conocerán. Momentos oscuros que hacen patente el alcance de la descomposición de un proyecto que en 8 años de gobierno ha mostrado los elementos suficientes para conocer de qué están hechos.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

¿Se abandonará la riqueza arqueológica en Coatepec Veracruz para defender particulares intereses políticos y económicos?

 

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