Lo poco que le queda al PRI
Por Javier Solórzano Zinser
No fue sorpresivo el resultado de las elecciones para el Congreso de Coahuila. Se confirmó una tendencia de décadas en que el PRI ha tenido mayoría sin perder la gubernatura.
Para el tricolor la elección era importante, porque en muchos estados sobrevive estando cerca del nocaut efectivo, Coahuila le da aire.
Fuera de Coahuila el PRI a duras penas sobrevive. En algunas entidades, ha estado a punto de perder el registro, y en otras es partido minoritario. El descrédito lo ha acompañado por méritos propios, a lo que hay que sumar que el expresidente y la Presidenta han puesto énfasis en lo que ha significado el PRI para la historia de décadas. Poco o nada le significa a Morena que tenga entre sus militantes a un gran número de expriistas.
El eventual triunfo del domingo se debe en buena medida al gobernador, más el trabajo que han hecho en territorio. Otro elemento de enorme relevancia es la forma en que han enfrentado la inseguridad.
Este tema es un lastre en todo el país. En Coahuila han logrado en buena medida darle vuelta a un asunto que en la cotidianidad es el problema para miles de familias. Gobiernos anteriores y el actual han tenido la capacidad para enfrentar la inseguridad, sin que, por ello, que quede claro, se pueda decir que Coahuila vive en una especie de luna de miel.
El triunfo no es sorpresivo, porque tiene que ver con resultados anteriores en los que el morenismo, por más que ha buscado la manera de tener peso e influencia, no lo ha podido lograr. En medio de su contundente derrota, hablan de “elección de Estado” impugnando la elección. Es probable que estén confiando en que las cosas lleguen hasta el dócil Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Lo sorpresivo hubiera sido que reconocieran el resultado, y más si se revisa la enorme diferencia de votos, están dos a uno en contra de Morena. En el distrito en que la diferencia termina por ser menor, alcanza cerca de ocho puntos entre el priista y el candidato de Morena.
Cabe la posibilidad de que en cualquier momento la Presidenta se sume a las críticas de su partido. La nueva presidenta de Morena a la cual no se le puede responsabilizar del resultado, ha hecho declaraciones en que adelanta que impugnará el proceso.
No dudamos que haya habido irregularidades. Sin embargo, con todos los mecanismos para operar que tiene el Gobierno vía los programas sociales, bajo una primera mirada no se encuentran suficientes elementos como para pensar que el gobierno estatal haya acaparado todos los frentes.
Quizá lo que deberían hacer, sin dejar de impugnar, si es que tienen los elementos para hacerlo, sea llevar a cabo una revisión interna de cómo se dieron las cosas en todo el proceso electoral en Coahuila.
Morena ya no solamente gana con el nombre y con López Obrador y la Presidenta a las espaldas. El desgaste en el ejercicio del poder los ha llevado a escenarios que presumimos no imaginaban. En algún sentido están siendo evidenciados, por la forma en que están ejerciendo lo que podríamos llamar su éxito.
A pesar de todo esto, no somos de la idea de que la elección del domingo pueda pesar en el ánimo nacional. Es cierto que hay un desgaste, pero en Coahuila el PRI y sus gobernadores han trabajado intensamente en territorio y en muchos casos, aunque sea extraño, han dado resultados.
Por ahora, no queda claro si Coahuila refleja algo del ánimo nacional respecto a Morena. Insistimos no creemos porque hay estados como Sinaloa en donde el descrédito de los gobernantes es mayúsculo, pero la lealtad a Morena mantiene niveles sorprendentes.
Es lógico que en el PRI estén en el jolgorio y que Morena quiera pelear todo, tenga o no razón. El tricolor por fin encontró un mínimo de luz y Morena anda en si perdemos arrebatamos.
RESQUICIOS.
Los explosivos encontrados en los camiones en donde viajaban normalistas de Ayotzinapa no son un asunto cualquiera. Si fueron sembrados fatal y si no, surgen una gran cantidad de preguntas incómodas.