En medio de la gira presidencial por el sur de Veracruz, Rubicelia Hernández, madre de la periodista secuestrada Roxana Berenice Guzmán, interceptó este 5 de junio a la presidenta Claudia Sheinbaum en el puerto de Coatzacoalcos.
Entre lágrimas y tomándola de la mano mientras la mandataria se asomaba por la ventana de su vehículo, le exigió: “Devuélvame con vida a mi hija”.
La escena ocurrió a la salida del astillero de la Marina, donde la mandataria encabezaba su conferencia matutina. Familiares y amigos de Roxana se manifestaban en el acceso principal con pancartas y consignas dirigidas tanto a Sheinbaum como a la gobernadora Rocío Nahle, reclamando acciones inmediatas para localizar a la comunicadora, secuestrada el pasado 2 de junio por un grupo armado que irrumpió en su domicilio en Nanchital.
En medio de empujones y gritos de ciudadanos que buscaban acercarse a la presidenta, la madre de Roxana logró llegar hasta ella. Sheinbaum sujetó sus manos y le aseguró que las autoridades continúan con la búsqueda, pidiéndole además que atienda únicamente a los canales oficiales de información, luego de que circulara la versión falsa de que la periodista había sido localizada. “Que no me desespere, que va a aparecer”, relató Rubicelia tras el breve intercambio.

Durante la conferencia, la presidenta reiteró que la localización de Roxana es “prioritaria” para su gobierno. La fiscal general de Veracruz, Lizbeth Jiménez, informó que se analizan las comunicaciones de la periodista y los videos del momento de su secuestro, grabados por ella misma antes de ser privada de la libertad. Subrayó que la búsqueda responde no solo a la violencia contra periodistas, sino también a la urgencia de erradicar la violencia contra las mujeres.
Las imágenes del secuestro muestran a tres hombres armados ingresando violentamente al domicilio y llevándose a Roxana en un vehículo con placas falsas. A más de 72 horas del ataque, no se ha recibido comunicación ni solicitud de rescate por parte de los captores.
La exigencia de su familia, sintetizada en el clamor de su madre, se ha convertido en símbolo de la presión social que enfrentan los gobiernos federal y estatal para dar resultados inmediatos en un contexto de creciente violencia contra comunicadores en Veracruz.