El presidente estadounidense, Donald Trump, bromeó este viernes sobre su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum, cuya voz imitó mientras soltaba una amenaza velada.
Sin mencionar la crisis política y diplomática entre ambos gobiernos por la solicitud de extradición del gobernador con licencia de Sinaloa Rubén Rocha Moya y otros nueve políticos morenistas mexicanos hecha por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Trump se refirió a la presidenta de México señalando que “es una mujer hermosa”.
Acto seguido, y como es su costumbre, lanzó un dardo retórico, en tono de advertencia: “nunca me gusta hablar de belleza porque eso suele ser el final de una carrera política. Ella es una mujer hermosa, tiene una hermosa voz… ella fue bailarina de ballet», dijo Trump durante una cena privada del Forum Club of the Palm Beaches, celebrada en Florida.
“Con su hermosa voz me ha dicho ‘presidento, presidento, dígame que no va a cambiar el nombre del Golfo de México’. Oh sí, voy a hacerlo, le respondí”.
Empresarios, funcionarios e invitados seleccionados se rieron ante el comentario del republicano.
Asegura que tomará control de Cuba «de inmediato»
En la misma cena, Trump dijo que «tomará el control» de Cuba «casi de inmediato», en medio de las amenazas contra la isla. El mandatario estadounidense reiteró que la isla caribeña “tiene problemas”, por lo que se necesita “terminar el trabajo”.
«Cuba tiene problemas. Terminaremos uno primero. Me gusta terminar un trabajo. De regreso de Irán, lo que haremos, de regreso de Irán, tendremos uno de nuestros grandes, quizá el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo; haremos que se acerque, se detenga a unos cien metros de la costa, y dirán: muchas gracias, nos rendimos», dijo.
Trump ordenó el viernes imponer nuevas sanciones destinadas a asfixiar al gobierno de Cuba, que este 1 de mayo convocó a una manifestación para «defender la patria» y denunciar las amenazas de agresión militar estadounidense.
El presidente estadounidense considera que el gobierno comunista de la isla, ubicada a 150 km de la costa de Florida, sigue representando una «amenaza extraordinaria» para la seguridad nacional de Estados Unidos.