Por encima de la ley está la autoridad moral, la autoridad política, dice AMLO para justificar violación de datos personales de periodista, a la que recomienda “que cambie su teléfono”; “bájenle una rayita a su prepotencia”, amenaza a los medios

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“Que cambie su teléfono”. Así fue como el presidente Andrés Manuel López Obrador “solucionó” el haber vulnerado los datos personales de la jefa de la Oficina del New York Times en México, Natalie Kitroeff, al divulgar su número telefónico durante la “mañanera” del jueves.

En su conferencia de este viernes, López Obrador fue cuestionado por la corresponsal de Univisión, Jésica Zermeño, sobre la violación de la privacidad de la periodista, que le envió un cuestionario para incluir su opinión en un reportaje sobre sus probables vínculos con el crimen organizado.

López Obrador aseguró que no fue un error, amenazó a los medios con seguir haciéndolo y se hizo la “víctima”.

“Usted da a conocer su número telefónico, Presidente, en un país donde han fallecido, al menos en este sexenio 43 periodistas, comunicadores asesinados (…) ¿Por qué lo hizo?”, lo cuestionó.

“Ustedes, con todo respeto, quienes hacen un periodismo, diría faccioso, porque nada más se inclinan en favor de grupos de intereses creados, no hacen un periodismo para todos, están demasiado cercanos al poder económico, al poder político (…).

“Ustedes se sienten bordados a mano, como una casta divina, privilegiada. Ustedes pueden calumniar impunemente como lo han hecho con nosotros (…) Y no los puede uno tocar ni con el pétalo de una rosa”, expresó López Obrador.

“¿Pero el teléfono? El teléfono que dio a conocer es el teléfono personal”, increpó Zermeño.

“Sí, sí, sí. ¿Y qué pasa cuando esta periodista me está calumniando y me está acusando? Me está vinculando a mí, a mi familia, sin pruebas”, respondió López Obrador.

“¿Pero el teléfono personal? Hay una ley que impide que dé a conocer este teléfono”, le reviró.

“Sí, sí, pero antes de eso, por eso hablo de la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”, dijo al lanzarse contra Univisión y contra el periodista Jorge Ramos.

“Más allá de la investigación. ¿Entonces usted no cree que fue un error?”, le preguntó.

“No, porque éste es un espacio público y nosotros estamos, aquí, aplicando un principio de la transparencia”, señaló el Presidente.

“Pero eso la pone en riesgo a ella, cualquiera podría, más allá de usted, cualquiera le puede llamar y cualquiera la puede amenazar”, le refirió a López Obrador.

“No, no, no, no, no, no pasa nada. No pasa absolutamente nada”, minimizó López Obrador.

“Sí pasa en este país”, le dijo la reportera de Univisión.

“No, no, no, no”, dijo López Obrador al atacar de nuevo a los medios de comunicación y periodistas.

“Se lo dio el teléfono a todo el mundo y cualquiera la puede atacar”, dijo la periodista.

“Sí, es que aquí la vida pública es cada vez más pública”, expresó López Obrador.

“¿Entonces no ve usted ningún error?”, le volvió a preguntar.

“No, no”, respondió el titular del Ejecutivo.

“¿Volvería a presentar un teléfono privado de uno de nosotros?”, preguntó Zermeño.

“Claro, claro, cuando se trata de un asunto en donde está de por medio la dignidad del presidente de México”, admitió sin rubor López Obrador.

“¿Y qué hacemos con la Ley de Transparencia, señor Presidente?”, le preguntó.

“Por encima de esa ley está la autoridad moral, la autoridad política y yo represento a un país y represento a un pueblo que merece respeto, que no va a venir cualquiera, porque nosotros no somos delincuentes, tenemos autoridad moral, no va a venir cualquier gente, que porque es del New York Times, y nos va a sentar en el banquillo de los acusados, eso era antes”, declaró López Obrador al asegurar que “ahora nos tienen que respetar”.

“Haber dado a conocer el teléfono celular personal de la jefa de la corresponsalía de The New York Times y usted me está diciendo que no importa lo que diga la Ley de Protección de Datos Personales”, insistió la periodista Jésica Zermeño.

“Es que por encima de eso está la libertad. Por encima de eso está la libertad. No puede haber ninguna ley por encima de un principio sublime que es la libertad”, farfulló López Obrador. Y agregó: “¿Y mi derecho? ¿Y el derecho a la calumnia? ¿Ella tiene derecho a calumniarme a mí, a mi familia, a mis hijos, pero además sin una prueba?”

Atacó de nuevo a los medios mientras minimizaba su infracción a la ley. “No, no, no pasa nada, no pasa absolutamente nada, es que también ese es otro dato, ustedes son los más tenaces informadores, o más bien dicho, desinformadores, los más tenaces manipuladores”.

“Esto es distinto, nosotros no reprimimos, no censuramos, no torturamos, no desaparecemos gente… Mira, a ver si hacen el reportaje sobre las calumnias del NYT y todos los medios, incluyendo el de ustedes, en contra de nosotros y no caigan en la autocomplacencia para la autocrítica.

Y advirtió: “bájenle una rayita a su prepotencia”.

“¿Si le pasa algo a quién hacemos responsable?”, cuestionó la periodista de Univisión.

“No, no exagere. Si la compañera está preocupada porque se dio a conocer su teléfono, que cambie su teléfono, otro número, ya”, dijo López.

“¿Los periodistas que reporteamos en México tenemos que tener claro que usted está dispuesto a dar nuestro número celular o algún otro dato personal si usted se considera atacado por nuestra publicaciones?”, le preguntó Zermeño.

“Los periodistas tienen los mismos derechos que tienen todos los ciudadanos. Yo tengo el mismo derecho que tiene usted, exactamente igual”. Si ustedes calumnian, aquí hay réplica con todo, sea quien sea”, amenazó.