Quebradero

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El hackeo

Por Javier Solórzano Zinser

Es necesario que el gobierno explique por qué y cómo fue hackeada la Sedena. El hackeo ya no sorprende lo importante es conocer qué tan preparada está una institución central en la vida y gobernabilidad del país como es la Sedena. Es además una dependencia que ha convertido el Presidente en el eje de casi todo.

Sería lamentable que, más allá de la habilidad y conocimientos de los hackeadores, lo sucedido tenga que ver con una falta de atención y de presupuesto.

La ASF había detectado desde el 2021 graves deficiencias en la ciberseguridad de la Sedena, advirtiendo que debían corregirse. El Presidente explicó que el grupo Guacamaya aprovechó un cambio en el sistema de información del Ejército, por la forma en que se han desarrollado los hechos no parece ser sólo esto la razón del hackeo; lo que queda claro también es que no existe ningún sistema con 100% de seguridad.

El Presidente confirmó el hackeo lo que lleva a que cualquier otra información que se dé a conocer a través de este conducto es válida y cierta. La cantidad de material que se ha hackeado, a decir de expertos, es mayúscula.

Estamos ante un fenómeno similar al que ha colocado a Julian Assange en el centro de interesantes y necesarios debates. En la sistemática y vehemente defensa de Assange por parte del Presidente se debe colocar el respeto al grupo Guacamaya, a pesar de lo que provoca en su gobierno.

Un elemento a considerar es qué tanto se considera importante a las tecnologías como instrumento de trabajo y de gobierno. Todo pasa por ellas y atenderlas es una forma de controlarlas, pero sobre todo de utilizarlas, no tiene sentido abstraerse de ellas y lo que significan.

Los reportes que se dieron a conocer el viernes en algún sentido se conocían. Lo que se sabía no era a través de informaciones oficiales todo se ha dado bajo el interminable proceso de filtración y especulación.

Con el “Culiacanazo” se confirma que el gobierno dejó en libertad a Ovidio Guzmán por las amenazas del cártel contra las familias de los militares. No se reculó sólo por eso, sino también porque la estrategia falló. Se podrá argumentar que no se quería poner el riesgo a las familias, la cuestión es que debieron contemplar la capacidad de maniobra ante un cártel poderoso que evidentemente domina y controla la plaza.

En cuanto a las diferencias de opiniones entre los titulares de la Defensa y Marina, lo importante no está en que piensen distinto, sino en las razones de fondo de ello y cómo afecta la gobernabilidad, tomando en cuenta la relevancia que tienen los funcionarios en función de sus responsabilidades.

El tema delicado está en la salud del Presidente. La razón está en que, a pesar de que se sabe que el Presidente tiene problemas de salud, la información remite a evidencias de que hay problemas mayores.

La salud del Presidente no es solamente un tema público es, sobre todo, un asunto de seguridad nacional. El Presidente quiso darle poca importancia bajo la explicación de que no ha escondido que está enfermo, lo que no se sabía es que ha pasado momentos delicados y no se ha dado ni información ni explicaciones.

Las reacciones del Presidente, del titular de Salud y de los seguidores del tabasqueño no terminan por ofrecer una explicación, más bien van al lugar común. Jorge Alcocer dice que el Presidente acabará su sexenio con muy buena salud. En Morena dicen que el hackeo es de la oposición y que “el Presidente tiene la fuerza para trabajar día con día” y López Obrador apela a que el que nada debe nada teme.

Independientemente de cualquier consideración, en el centro está la muy nebulosa transparencia del gobierno.

RESQUICIOS

No queda muy claro qué acabó pasando en Tamaulipas. En la lucha por el poder Américo Villarreal le pasó por encima a Cabeza de Vaca. Lo que viene ahora será una persecución más contra un exgobernador. Se dice que Tamaulipas es un estado en que es inevitable convivir con “los malosos”, el que se fue y el que llegó lo saben.

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