Quebradero

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2028, virtual aprobación

Por Javier Solórzano Zinser

El debate de fondo sobre la permanencia de los militares en las calles hasta 2028 sigue sin darse. Andamos en una rebatinga de votos en medio de intentos de “convencimiento” para que algunos senadores acepten “la propuesta” de sumarse al planteamiento que originalmente era del PRI, aunque a estas alturas no queda claro de dónde venía.

Todo indica que la propuesta ahora sí se va a aprobar, para ello estos días se han dedicado a cachar votos o algo parecido. En el estira y afloje sabremos al paso del tiempo qué fue lo que estuvo de por medio para alcanzar el suficiente número de votos en el Senado.

El tema va más allá de la integración de la Guardia Nacional a la Sedena. Lo que está de por medio es la concepción de la estrategia, se está optando por los militares haciendo a un lado cualquier proyecto que tenga en esencia a los policías estatales y municipales; hasta ahora en los debates y la narrativa todo indica que en lo único que se piensa es en los militares.

Quizá se está cumpliendo una idea del Presidente de tiempo atrás en sus tiempos de opositor y candidato. En diversas ocasiones puso énfasis en la importancia que los militares se encargaran de la seguridad y que al mismo tiempo se debería considerar su papel preponderante en todos los ámbitos.

Lo que se está viendo es que quedaron atrás sus promesas de campaña en el sentido de que los militares deberían regresar a los cuarteles en el corto plazo, o la más reciente que lo harían en el 2023.

Si nos atenemos a lo que ha venido pasando se está cumpliendo aquel planteamiento del hoy Presidente, el cual pasa con colocar a los militares en el centro porque los considera los más confiables y particularmente los más obedientes.

El debate de fondo no pasó por la Cámara de Diputados. Lo que se hizo fue echar por delante la maquinaria, acompañada de amenazas, que llevaron a apoyar la propuesta entre los priistas. Si algo no hubo en el proceso fue un razonamiento sobre el sentido que tiene que los militares se queden en las calles hasta 2028.

No se estableció qué se debería hacer de manera paralela en estos años y qué tanto se estaba echando a andar un proyecto que pudiera fortalecer las estrategias de seguridad desde el ámbito social y civil.

No sería extraño que llegado el 2028 entráramos en una nueva rebatinga para que se sumen más años de lo mismo. Si no hay un apoyo real a los estados y los gobernadores no diseñan estrategias propias, estaremos con militares en las calles muchos años más.

Hasta ahora los gobernadores, con muy pocas excepciones, se han dedicado a pedir la ayuda del Ejército y suponen que con colocar a un militar como secretario de Seguridad van a resolver todos sus problemas.

Si los estados no resuelven sus problemas no hay manera de que por arte de magia los resuelva el Ejército. Lo que son las cosas, los militares pueden llegar a complicar más los escenarios, porque en muchas ocasiones como llegan se van, dicho de otra manera, cuando se presume que tienen el control de la situación se les manda en la desesperada y urgencia a otro estado.

La cuestión de fondo es que los problemas de seguridad son de raíz y no se pueden solucionar colocando a los militares para resolver lo que de origen no les corresponde si no hay una estrategia paralela que permita un ataque directo a la delincuencia organizada. Bajo los escenarios en que estamos parece ser que como en pocas ocasiones existe un razonable cuestionamiento a aquello de abrazos no balazos.

Ahí viene la aprobación hasta 2028. A ver si alguien piensa qué vamos a hacer de aquí a ese año y después de ese aleatorio año.

RESQUICIOS

El Zócalo albergó tumultuosos conciertos musicales en los que se hizo y se hace una oda a la delincuencia organizada, en el camino también tuvimos altas dosis de machismo aprobado y alentado por la autoridad; en eso andamos.

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